Las tasas en pesos siguen inestables y frenan la reactivación

El inicio de 2026 encuentra a la economía argentina atravesada por una fuerte volatilidad en las tasas de interés en pesos. Mientras el Gobierno enfrenta pagos de deuda en dólares y el Banco Central comienza a comprar reservas bajo el nuevo esquema cambiario, el alto costo del financiamiento complica la recuperación de la actividad económica.

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Un contexto marcado por deuda y cambios cambiarios

El mercado financiero abrió el año con múltiples focos de atención. Por un lado, los compromisos de deuda en moneda extranjera que vencen en los primeros días de enero. Por otro, la puesta en marcha de una nueva etapa del programa cambiario, que incluye compras de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

En este escenario, la tasa de interés volvió a ubicarse en el centro del debate económico, con movimientos bruscos que generan incertidumbre entre inversores y empresas.

Datos clave que preocupan al mercado

Desde finales de 2025, las tasas en pesos muestran una marcada inestabilidad. La caución bursátil, un instrumento de corto plazo comparable a un plazo fijo financiero, llegó a operar al 71% durante una rueda reciente, aunque cerró en torno al 26%. Aun así, se mantiene por encima del rendimiento cercano al 20% que paga el BCRA por absorber pesos.

El impacto ya se siente en el crédito productivo. Los adelantos en cuenta corriente, utilizados habitualmente por las empresas para financiar capital de trabajo, pasaron de un costo promedio del 25% a mediados de diciembre a niveles cercanos al 56% en los primeros días de enero.

Menos liquidez y nuevas expectativas cambiarias

Analistas del mercado coinciden en que el repunte de las tasas responde a una combinación de factores. Entre ellos, la contracción de la oferta monetaria, el inicio del esquema de bandas cambiarias en 2026 y el elevado nivel de encajes bancarios.

Según especialistas en renta fija, el nuevo régimen cambiario genera expectativas de un tipo de cambio más alto. Las intervenciones oficiales mediante futuros de dólar y bonos ajustados al tipo de cambio llevan a los inversores a exigir mayores rendimientos para mantenerse en pesos. A esto se suma la menor liquidez disponible, que presiona al alza el costo del dinero.

La postura del Banco Central y el Tesoro

Un equilibrio difícil de sostener

Desde el mercado interpretan que el BCRA tolera tasas elevadas para evitar tensiones adicionales sobre el dólar, en un contexto de alta demanda de pesos y escasa masa monetaria. La autoridad monetaria apuesta a que, con el correr de enero y el fin de los factores estacionales, las tasas comiencen a moderarse.

Sin embargo, la dinámica entre el Tesoro y el Banco Central agrega ruido. Mientras el Tesoro retira pesos mediante la venta de bonos, el BCRA inyecta liquidez al comprar dólares o títulos. Esta señal cruzada alimenta la volatilidad y dificulta una referencia clara para las tasas de corto plazo.


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