El fenómeno astronómico más esperado del mes podrá disfrutarse en todo el país durante la madrugada del 22 y 23 de octubre, cuando la lluvia de meteoros Oriónidas 2025 alcance su punto máximo de visibilidad. Este espectáculo natural, originado por los restos del cometa Halley, promete ofrecer una experiencia única a simple vista, especialmente en zonas con baja contaminación lumínica.
¿Qué son las Oriónidas y por qué se producen?
Las Oriónidas son una de las lluvias de meteoros más destacadas del calendario astronómico anual. Su nombre proviene de la constelación de Orión, desde donde parecen irradiar las llamadas “estrellas fugaces”.
Este fenómeno ocurre cuando la Tierra atraviesa una nube de partículas que dejó el cometa 1P/Halley durante su recorrido alrededor del Sol. Al ingresar a gran velocidad —unos 66 kilómetros por segundo— en la atmósfera terrestre, estos fragmentos se desintegran y generan destellos luminosos visibles desde la superficie.
Según datos de la NASA, las Oriónidas están activas desde el 2 de octubre hasta el 12 de noviembre, pero su pico de actividad se producirá en la madrugada del 22 y 23 de octubre, cuando podrán observarse entre 5 y 6 meteoros por hora en condiciones óptimas.
Condiciones ideales para observarlas desde Argentina
La fase de Luna nueva coincidirá con el pico de las Oriónidas, lo que favorecerá una excelente visibilidad del cielo nocturno. Para disfrutar plenamente del evento, no se necesita ningún tipo de instrumento óptico.
Recomendaciones para ver las Oriónidas
- Elegir un lugar alejado de las luces de la ciudad, como zonas rurales o espacios abiertos.
- Permitir que la vista se adapte a la oscuridad durante 15 a 20 minutos.
- Evitar el uso de linternas o pantallas de celular, que afectan la visión nocturna.
- Consultar el pronóstico meteorológico, ya que las nubes pueden dificultar la observación en algunas regiones del país, según advirtió el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
La lluvia de meteoros Oriónidas no solo ofrece una oportunidad para disfrutar de la astronomía a simple vista, sino también para conectar con uno de los fenómenos más antiguos del cosmos. Cada partícula luminosa que cruza el cielo es un pequeño fragmento del cometa Halley, el mismo que ha sido observado por la humanidad desde hace siglos.
Observar las Oriónidas es, en definitiva, una forma de mirar hacia el pasado y recordar que la Tierra sigue recorriendo el mismo camino cósmico, año tras año.


