Microplásticos llegan a la Antártida desde la Patagonia en un día

Un estudio conjunto de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) reveló que los microplásticos liberados en ciudades patagónicas pueden alcanzar la Península Antártica en tan solo 24 horas. La investigación, liderada por Gabriel Silvestri, destaca la gravedad de la contaminación atmosférica y sus efectos sobre los ecosistemas y la salud humana.

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Investigadores argentinos confirmaron que los fragmentos plásticos de menos de 5 milímetros pueden recorrer grandes distancias transportados por el viento. Según el estudio, estas partículas emitidas en localidades al sur de Comodoro Rivadavia tardan entre 24 y 48 horas en llegar a la Antártida, impulsadas por los vientos predominantes de la región.

Gabriel Silvestri, del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (UBA-CONICET), explicó que “cuando los sistemas de baja presión modifican la circulación atmosférica, los vientos pueden orientar los microplásticos hacia la Península Antártica”.

Contexto y antecedentes de la contaminación por microplásticos

Cada año se producen más de 400 mil toneladas de plásticos en el mundo, pero menos del 10% se recicla. El resto termina en ríos, lagos y océanos, alcanzando cerca de 11 millones de toneladas anuales, equivalente al peso de 2200 torres Eiffel. Estas partículas también se encuentran en alimentos, agua y aire, generando un riesgo directo para la salud humana.

Se estima que una persona promedio ingiere o inhala al menos 50 mil partículas plásticas al año. Su extrema ligereza y resistencia a la degradación permite que viajen grandes distancias, convirtiendo incluso ciudades pequeñas en fuentes constantes de contaminación.

Muestreos en la Patagonia y la Antártida

El equipo científico realizó recolectas en tres puntos clave:

  • Afueras de Ushuaia.
  • Isla Redonda, en el Canal Beagle.
  • Base Antártica Carlini, en las islas Shetland del Sur.

Los resultados mostraron presencia de microplásticos en todos los sitios. La detección en la Base Carlini sorprendió a los investigadores, evidenciando que incluso áreas con mínima actividad humana no están libres de contaminación. Simulaciones de dispersión atmosférica indicaron que gran parte de los microplásticos en Carlini podrían provenir de ciudades patagónicas.

Impacto ambiental y en la salud humana

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reconoce a los microplásticos como un determinante ambiental de la salud. Estas partículas pueden ingresar al cuerpo mediante inhalación, ingestión y contacto cutáneo. Investigaciones previas han hallado microplásticos en pulmones, hígado, riñones, sangre, cerebro y órganos reproductivos.

Próximos pasos en la investigación

Los científicos de UBA y UNLP, junto al Instituto Antártico Argentino, continuarán con nuevos muestreos en la Base Carlini y en ciudades emisoras de la Patagonia. El objetivo es analizar con mayor profundidad el transporte de microplásticos por la atmósfera y su impacto en la salud y los ecosistemas antárticos.


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