La muerte de una oficial de la Policía Bonaerense en Berisso quedó envuelta en una fuerte polémica judicial luego de que una vecina asegurara haber escuchado a la víctima decir que le habían disparado. Aunque la causa comenzó bajo la hipótesis de suicidio, la familia sostiene que se trató de un homicidio y denuncia irregularidades en la investigación.
Erica Valdez, de 42 años, murió el 9 de abril mientras realizaba tareas de guardia en un módulo policial ubicado en la intersección de avenida 60 y calle 139, en la ciudad bonaerense de Berisso. La mujer recibió un disparo en el abdomen y falleció poco después en un hospital local.
La declaración que cambió la investigación
Según relató Jonatan Valdez, hermano de la víctima, una mujer que circulaba en bicicleta por la zona escuchó gritos de auxilio y encontró a Erica tirada en el suelo. De acuerdo con su testimonio, la policía alcanzó a decir: “Me dispararon, me dispararon”.
Ese relato contradice la principal hipótesis inicial de la causa, basada en una presunta carta de despedida hallada en el lugar del hecho.
La familia sostiene que la testigo nunca vio ese escrito mientras intentaba asistir a la agente herida. Además, remarcaron que la mujer ingresó al módulo policial para buscar ayuda y utilizar un cuaderno para abanicar a Erica mientras aguardaban la llegada de la ambulancia.
Pericias pendientes y sospechas
Los familiares denunciaron que todavía no se realizaron pruebas consideradas clave para esclarecer lo ocurrido. Entre ellas, mencionaron la falta de dermotest para determinar restos de pólvora en las manos de la víctima y análisis balísticos sobre el arma reglamentaria.
También cuestionaron la demora en el peritaje del teléfono celular de Erica Valdez y la ausencia de estudios sobre cámaras de seguridad de la zona.
Otro de los puntos que generó sospechas fue la actuación de la fiscal que llevaba adelante la investigación. Según la familia, la funcionaria tendría vínculos con jefes policiales relacionados con la víctima. Horas después de presentar su renuncia, el abogado de la familia recibió finalmente parte de las pruebas científicas solicitadas.
Un traslado reciente y denuncias de amenazas
De acuerdo con el relato de sus allegados, Erica había sido trasladada semanas antes al puesto donde ocurrió el hecho. Inicialmente, la familia creyó que el cambio había sido pedido por ella, aunque luego descubrieron que la decisión habría sido tomada por superiores.
Tras su muerte, compañeros de trabajo revelaron además que la agente habría recibido amenazas y situaciones de hostigamiento dentro del ámbito laboral. Sin embargo, la mujer nunca había comentado esos episodios a su entorno cercano.
La familia exige que la causa sea investigada como un homicidio y reclama el avance urgente de todas las medidas periciales pendientes para determinar qué ocurrió realmente aquella noche en Berisso.


