La morosidad en los créditos al sector privado volvió a incrementarse en febrero en Argentina, con un impacto más fuerte en los hogares. Según estimaciones privadas basadas en datos del Banco Central, el deterioro en la capacidad de pago se da en un contexto de salarios rezagados, tasas elevadas y un crecimiento económico desigual.
Aumento sostenido de la morosidad
Un informe de la consultora 1816, elaborado a partir de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), estimó que la mora en familias pasó del 10,6% en enero al 11,2% en febrero. En el caso de las empresas, el incremento fue más leve: subió del 2,8% al 2,9%.
Con estos datos, la irregularidad total del crédito en el sector privado avanzó del 6,4% al 6,7%.
El dato más relevante es que la morosidad de los hogares acumula 16 meses consecutivos en alza y alcanzó su nivel más alto desde 2004. Esta tendencia refleja un deterioro persistente en la capacidad de pago de las familias.
Salarios bajos y empleo desigual
El aumento del endeudamiento ocurre en un escenario económico contradictorio. Si bien algunos indicadores muestran niveles altos de actividad y consumo, no todos los sectores se benefician de la misma manera.
Entre los factores que explican este fenómeno se destacan:
- El salario real registrado se ubica en uno de sus niveles más bajos de los últimos 18 meses.
- El desempleo mostró un incremento durante 2025.
- Sectores intensivos en empleo como industria, comercio y construcción presentan debilidad.
- Actividades como energía, minería y agro crecen, pero generan menos puestos de trabajo.
Este desbalance contribuye a que una parte importante de la población tenga dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
Bancos y billeteras virtuales, bajo presión
El informe señala que la morosidad de las familias aumentó en 28 de los 30 principales bancos del país, que concentran más del 95% del crédito a este segmento.
Sin embargo, el problema también se profundiza en el financiamiento no bancario, especialmente en billeteras virtuales y fintech. En este caso, la irregularidad alcanzó el 29,9% en febrero, con un incremento superior a los dos puntos porcentuales en un solo mes.
Actualmente, este tipo de financiamiento representa cerca del 17% del total de préstamos otorgados a familias, lo que amplifica su impacto en el sistema.
Tasas altas y crédito restringido
Otro factor clave detrás del aumento de la morosidad es el elevado costo del financiamiento.
Aunque la tasa de referencia del mercado se mantiene en torno al 20% nominal anual, esa baja no se traslada a los préstamos personales. A comienzos de abril, las tasas bancarias a 30 días rondan el 70% nominal anual, lo que implica una tasa efectiva cercana al 100%.
En el caso de entidades no financieras, los costos son aún mayores, especialmente si se consideran gastos adicionales como comisiones, seguros e impuestos.
Esta situación genera un doble efecto: dificulta el acceso al crédito y, al mismo tiempo, complica el cumplimiento de pagos para quienes ya están endeudados.


