No culpes a la lluvia

La fecha número 12 del Campeonato Mundial de F1 ya ha pasado y demostrado que, como recita los protagonistas de la serie El Eternauta; “lo viejo, funciona”.

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De qué otra manera podría explicarse sino, el tercer puesto que marcó Niko Hülkenberg, quién arrancó desde la posición 19 y terminó en su primer podio luego de 239 carreras disputadas en la categoría máxima.

También puntuaron Hamilton, Gasly, Stroll, Albon y Alonso, todos pilotos “senior”, en las adversas condiciones de Silverstone. El clima británico, se sabe, no es para los débiles, y al parecer, tampoco para los rookies, quienes, de un tiempo a esta parte, no acostumbran, desde las categorías formativas, a correr bajo la lluvia.

Así vimos, como uno por uno, Lawson, Bortoletto, Hadjar y Antonelli fueron abandonando luego de diversos incidentes.

Capítulo aparte merece la carrera que no fue de nuestro piloto. Luego de remarla en las prácticas libres y la clasificación, Franco Colapinto arrancaría el domingo desde los pits, debido a las modificaciones hechas a su monoplaza. Sin embargo, para sorpresa de todos, luego de la vuelta previa y de la parada en boxes para un cambio de neumáticos, el auto se negó a arrancar. Ni Franco ni el país que sigue semana a semana su paso por la F1 pudieron ocultar su decepción. El timing no podría haber sido peor luego de una semana plagada de rumores y maliciosas notas de los medios extranjeros, y lamentablemente también argentinos, sobre el desempeño de Franco y los rumores cada vez más fuertes de que el noruego Valteri Bottas se sume más temprano que tarde a la escudería Alpine.

Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma, pero para Colapinto, el clima continúa inestable. No se encuentra en un equipo competitivo, no se siente seguro en su monoplaza y sufre el escrutinio  continuo de los medios que no le quitan los ojos de encima. Su status de “niño mimado del Paddock” y favorito del público, en circunstancias adversas, se le vuelve en contra. Sólo quien ha vivido –y sobrevivido- los vaivenes de la máxima categoría de automovilismo a nivel mundial sabe lo que pasará por la cabeza de Colapinto en este momento.

Mientras me consuelo mirando las postales de los festejos de Sauber –lo mejor que nos dejó este tormentoso fin de semana- se me viene  a la cabeza otra cita de la serie argentina: “Nadie se salva solo”. Y solo, Franco no está. Allí donde corra, con lluvia torrencial o sol radiante, en F1, F2, o en karting, los casi 46 millones de argentinos estaremos allí para apoyarlo.-

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