El economista Pablo Tigani advirtió este martes sobre la fragilidad del sistema financiero argentino y la creciente incertidumbre económica en donde analizó las últimas decisiones del Gobierno en materia monetaria, las relaciones con el FMI y el rol de los bancos.
Con respecto a la economía nacional sostuvo: “La situación es insostenible, cada vez que el Gobierno toma una decisión a los dos días tiene que salir corriendo con una manguera para apagar un incendio”, en declaraciones al programa El Juego de la Política.
Tras esto, Tigani calificó de «insostenible» la situación actual, señalando que el Ministerio de Economía actúa de manera improvisada y subordinada a los intereses del FMI y de grandes bancos internacionales como el JP Morgan. “Están tapando los agujeros del barco que tiene filtraciones por todos lados”, sentenció.
Uno de los puntos más críticos abordados fue el movimiento de las tasas de interés, que bajaron bruscamente del 55% al 2%, y las consecuencias que esto podría tener sobre los plazos fijos. Usuarios reportaron que algunos bancos renovaron automáticamente sus depósitos a plazo, incluso cuando la opción elegida era sin renovación. Aunque los bancos lo niegan, Tigani advirtió que, de confirmarse, esta práctica podría estar vinculada a las dificultades de las entidades para devolver los depósitos por los encajes y la presión sobre la liquidez.
“Lo que están haciendo los bancos es sostener posiciones en pesos a la fuerza. Algunos bancos ya plantearon que al menos un tercio de lo que cobran quieren convertirlo en dólares para cubrirse de una futura devaluación”, explicó Tigani.
El economista también anticipó una devaluación posterior a las elecciones de octubre. “Están absorbiendo pesos del mercado, subiendo encajes y renovando compulsivamente vencimientos para evitar una devaluación desordenada. Pero esa devaluación es inevitable”, afirmó.
Respecto al impacto electoral, Tigani fue tajante: “Gane o pierda Milei, el Gobierno deberá hacer lo mismo. La economía está atada al FMI. Lo que puede venir es una reestructuración de deuda, con o sin acuerdo, y probablemente con la renuncia del equipo económico actual”.
Finalmente, advirtió sobre el deterioro del tejido productivo y social, con caída del empleo, suspensiones, cierres de empresas y una crisis bancaria latente: “Cuando lo financiero y lo social se cruzan, se desata la tormenta. Lo vivimos en 2001. Hoy, la situación podría ser incluso más grave por el nivel de endeudamiento actual”.


