Pan de campo de masa madre: receta casera fácil

La preparación de pan de campo de masa madre casero se consolidó como una de las tendencias culinarias más elegidas por quienes buscan alimentos más naturales y sabrosos. Esta receta, ideal para hacer en casa en cualquier momento del año, propone una fermentación lenta que mejora la textura, el sabor y la digestibilidad del pan, reduciendo la dependencia de productos industriales.

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Con pocos ingredientes y respetando los tiempos de reposo, es posible lograr una hogaza con buena estructura, corteza crujiente y el clásico “salto de horno”, característico del pan artesanal.

Por qué el pan de masa madre gana cada vez más adeptos

El uso de masa madre activa no solo cumple la función de leudado natural. Durante el proceso de fermentación, se produce una transformación de los almidones que facilita la digestión y potencia el sabor final.

Además, la fermentación en frío —entre 12 y 18 horas en heladera— permite desarrollar aromas más complejos y una miga aireada, algo difícil de conseguir con levaduras comerciales y fermentaciones rápidas.

Ingredientes para hacer pan de campo de masa madre

Para preparar una hogaza grande se necesitan:

  • 100 gramos de masa madre activa (bien aireada y burbujeante).
  • 500 gramos de harina de trigo 000 o harina de fuerza.
  • 350 mililitros de agua a temperatura ambiente.
  • 10 gramos de sal fina.

Se trata de una fórmula básica que puede adaptarse con semillas o harinas integrales, pero que en su versión clásica ofrece resultados confiables.

Paso a paso para lograr un pan casero perfecto

Autólisis y mezclado inicial

Primero, se integran la harina y el agua hasta eliminar restos secos. Esta mezcla debe reposar alrededor de 40 minutos, técnica conocida como autólisis, que mejora la elasticidad de la masa.

Incorporación de la masa madre

Luego se añade la masa madre activa junto con la sal. La integración se realiza con las manos, sin necesidad de un amasado intenso.

Pliegues para dar estructura

Durante las siguientes dos horas, se realizan pliegues cada 30 minutos. Este proceso fortalece el gluten y ayuda a que la masa conserve el gas generado en la fermentación.

Fermentación en frío

Formada la hogaza, se coloca en un recipiente con un paño enharinado y se lleva a la heladera entre 12 y 18 horas. Este reposo prolongado potencia el sabor y mejora la textura final.

Horneado y vapor

El horno debe precalentarse a 230°C. Antes de hornear, se realiza un corte profundo en la superficie para permitir la expansión controlada.

Durante los primeros 20 minutos se recomienda generar vapor colocando una fuente con agua en la base del horno. Luego se retira y se continúa la cocción otros 20 minutos hasta que la corteza esté dorada y, al golpear la base, emita un sonido hueco.

Una vez horneado, el pan debe enfriarse sobre una rejilla para evitar humedad en la base. Al no contener conservantes, se recomienda envolverlo en tela de algodón para mantener su corteza crocante.

Otra alternativa es cortarlo en rodajas y conservarlo en el freezer. Con unos minutos de tostadora, recupera textura y sabor casi al instante.


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