Un tribunal de Río Tercero condenó este jueves a cadena perpetua a Adrián Pérez Tica, de 54 años, por el femicidio de Rosana Silvina Rotchen, ocurrido el 15 de abril de 2024 en la localidad cordobesa de Los Reartes. El acusado admitió haber disparado contra su pareja con una escopeta tras una discusión.
La sentencia se dictó mediante un juicio abreviado y estableció que el crimen constituye homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Durante el procedimiento policial, los efectivos hallaron al hombre sentado en una reposera, con un vaso de whisky, mientras el cuerpo de la víctima estaba en la caja de una camioneta.
Cómo ocurrió el femicidio
La investigación judicial determinó que el crimen ocurrió en la vivienda que ambos compartían en el departamento Calamuchita, Córdoba.
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, tras una discusión el hombre disparó con una escopeta contra Rotchen, de 51 años, provocándole la muerte en el acto. Luego trasladó el cuerpo hasta la caja de una camioneta que se encontraba estacionada en el lugar.
El hecho se conoció cuando el propio acusado envió un mensaje de WhatsApp al hijo de la víctima, informándole lo sucedido. El joven alertó a la Policía, lo que permitió una rápida intervención en el domicilio.
La fiscal de Instrucción Paula Bruera, a cargo de la causa, detalló en su momento que al llegar al lugar los agentes encontraron el cuerpo sin vida con un impacto de arma de fuego dentro del vehículo.
Durante el procedimiento trabajaron efectivos de la Policía Judicial y de la División Investigaciones Calamuchita, quienes secuestraron la escopeta utilizada y detuvieron al sospechoso. Posteriormente fue trasladado a la cárcel de Bouwer.
Una relación marcada por conflictos
Según se conoció durante la investigación, la pareja era oriunda de Rosario y se había mudado a Los Reartes buscando una vida más tranquila tras sufrir un robo en esa ciudad.
Sin embargo, los hijos de la víctima señalaron ante la Justicia que la relación era conflictiva y que Rotchen había manifestado su intención de separarse.
La hija de la mujer relató que el acusado ejercía conductas de control y celos, además de oponerse al emprendimiento turístico de cabañas que ella planeaba desarrollar. También sostuvo que el hombre dependía económicamente de los negocios de su madre.
Aunque no existían denuncias formales previas, testimonios y pruebas aportadas en la causa permitieron acreditar la existencia de violencia de género dentro de la relación.
La audiencia y la reacción de la familia
Durante la audiencia en la que se dictó la condena, el juez consultó al acusado si sentía arrepentimiento por el crimen. El hombre respondió “por supuesto”, pero —según relató la hija de la víctima— lo hizo en tono irónico, lo que generó malestar entre los presentes.
La joven aseguró que, pese al impacto emocional del proceso, la familia sintió alivio tras la sentencia.
“El duelo sigue, pero con la condena justa se siente más limpio”, expresó.
También señaló que el acusado nunca pudo mirarla a los ojos durante la audiencia.


