Petrochina, la mayor petrolera estatal de China, desembarcará en Argentina con una oficina en Buenos Aires a fines de 2025. El gigante asiático busca participar en el desarrollo de Vaca Muerta, mientras crece la tensión local por la apertura comercial impulsada por el gobierno de Javier Milei.
La empresa energética más importante de China proyecta abrir una sucursal en la Ciudad de Buenos Aires hacia fines de 2025. La iniciativa incluye el desarrollo de tres unidades de negocio: la venta de maquinaria para la industria del petróleo y gas —incluyendo equipos de perforación y bombas—, el segmento petroquímico y un servicio de postventa para garantizar soporte técnico.
El foco principal será Vaca Muerta, aunque Petrochina apunta a ser proveedora en otras regiones productivas del país. Su estrategia comercial contempla contratos bajo la modalidad CIF (Costo, Seguro y Flete), lo que implica que la compañía se hará cargo de la logística hasta el puerto argentino.
Petrochina es una de las petroleras más grandes del mundo y el principal brazo energético del Estado chino. Según cifras de 2023, produce cerca de 2,57 millones de barriles de petróleo crudo por día y 383 millones de metros cúbicos de gas natural. Aunque gran parte de esa producción se destina al consumo interno, la empresa exporta a más de 30 países.
En 2024, la compañía reportó ingresos por más de USD 400.000 millones y una ganancia neta cercana a los USD 22.700 millones, consolidando su posición como actor clave en el mercado energético global.
Su principal actividad es el upstream, es decir, la exploración y producción, que representa el núcleo operativo y financiero de la firma. Además, Petrochina cumple un rol geopolítico: expande la influencia del gobierno chino en sectores estratégicos a nivel global.
El aterrizaje de una firma estatal china se da en un contexto sensible para la industria nacional. China ya representa el 24,7% de las importaciones argentinas en el primer trimestre de 2025, lo que genera preocupación entre empresarios locales ante una posible competencia con ventajas desleales.
Uno de los principales críticos es Paolo Rocca, CEO de Grupo Techint, quien advirtió que competir con compañías chinas es casi imposible. “Podemos con todos, menos con China”, declaró, y remarcó el peso del respaldo estatal que tienen estas firmas en su país de origen.
La llegada de Petrochina se produce además mientras el gobierno de Javier Milei promueve una apertura comercial acelerada que aún no ha sido acompañada por una reforma fiscal o impositiva en favor del empresariado nacional.
La instalación de Petrochina en Argentina se enmarca en un escenario de alta sensibilidad diplomática. Mientras el presidente Milei refuerza su alineamiento con Estados Unidos, persisten tensiones con China por el swap de monedas del Banco Central, que representa cerca de USD 18.000 millones de las reservas internacionales.
El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, expresó en abril que Argentina debería cancelar cuanto antes sus compromisos con el Banco Popular de China. Como gesto previo, el BCRA renovó el acuerdo de intercambio antes del vencimiento, en un intento por calmar los ánimos de ambas potencias.


