Pablo Cabrera reivindico a los genocidas en un streaming libertario y brindó afirmaciones en apoyo al terrorismo de Estado cometido por la ultima dictadura civico-militar. La escandalosa frase del presidente de La Libertad Avanza de Punta Indio y ex integrante de la Armada generó repudio e indignación.
“Abrías el baúl y todavía olía a justicia”, remarcó el militar retirado al recordar el Falcon de su padre, lo dijo en una transmisión del programa de radio de La Libertad Avanza (LLA). «En 1963 se comercializa el primer Ford Falcon en Argentina, de producción nacional. Vehículo emblemático, si es que tenemos los argentinos», expresó.
«Tuve la fortuna de que mi papá tuvo toda la vida Ford Falcon y todavía existía un Ford Falcon en mi familia«, siguió el referente libertario en Punta Indio, además detalló: «El verde aceituna que venía de fábrica. Y abrías el baúl y todavía olía a justicia».
No es la primera vez que, bajo el gobierno de Javier Milei, se alude al Falcón Verde, símbolo asociado a la represión de la última dictadura. En noviembre de 2023, tras su victoria electoral, un comisario de Río Negro celebró el triunfo con un video en el que mostraba este vehículo. En respuesta, el Ministerio de Seguridad de la provincia abrió un sumario y suspendió al agente.
El documento presentado revelaba que los hechos en cuestión constituyen una seria «amenaza a la integridad institucional», al ser un claro intento de «rehabilitar símbolos que remiten a las estructuras de poder impuestas durante la última dictadura cívico-militar».
Para los organismos de derechos humanos, la referencia al Falcón Verde no se trata de una evocación de un vehículo, sino un recordatorio doloroso de los secuestros sistemáticos perpetrados entre 1976 y 1983. Durante esa oscura etapa de la historia argentina, miles de personas fueron trasladadas en autos sin patente a centros clandestinos de detención, donde sufrían torturas, asesinatos y desapariciones forzadas.
El comentario no fue aislado, la mención de este emblema de la represión fue interpretada como una provocación deliberada, un acto simbólico que reivindica, de manera explícita, el terrorismo de Estado. Este gesto no solo reabre viejas heridas, sino que también desafía la memoria colectiva y la búsqueda de justicia que persisten en la sociedad.


