Sofía Devries, una joven turista de 23 años, fue encontrada sin vida en Puerto Madryn, Chubut, tras desaparecer el lunes mientras realizaba buceo en el Golfo Nuevo. El hallazgo se produjo luego de un intenso operativo encabezado por la Prefectura Naval Argentina. La Justicia investiga si hubo negligencia en la actividad.
Tragedia en Puerto Madryn: qué se sabe del caso
La búsqueda de Sofía Devries terminó este jueves con el peor desenlace. La joven había desaparecido durante una inmersión de aproximadamente 20 metros de profundidad en el Golfo Nuevo, en el marco de una certificación internacional de buceo PADI.
Según las primeras reconstrucciones, la turista se habría descompensado bajo el agua y no logró ascender por sus propios medios. Desde ese momento se activó un operativo de rastrillaje por mar y aire para dar con su paradero.
Con el hallazgo del cuerpo, la causa quedó formalmente en manos de la fiscal María Eugenia Vottero. El Ministerio Público Fiscal de Chubut informó que se investiga si existió “falta a los deberes de cuidado por parte de terceros”, lo que podría derivar en responsabilidad penal si se comprueba negligencia.
El eje central de la pesquisa apunta a determinar si la muerte fue consecuencia de un riesgo inherente a la práctica del buceo o si hubo incumplimientos en las medidas de seguridad exigidas para este tipo de actividades.
Por el momento no hay personas imputadas, aunque ya se tomaron declaraciones testimoniales a los participantes de la excursión y a los responsables de la organización.
Operativo de búsqueda con tecnología especializada
El despliegue en el Golfo Nuevo
Ante la complejidad del terreno y la profundidad de la zona, la Prefectura Naval Argentina reforzó el operativo con equipamiento de alta tecnología.
Se trasladó desde Buenos Aires el buque SB-15 “Tango”, equipado con una plataforma especial y una campana de buceo operable hasta los 80 metros. Además, se utilizó un vehículo operado remotamente (ROV) para inspeccionar el lecho marino, herramienta que permitió finalmente localizar el cuerpo.
Con el paso de las horas y debido a la profundidad y el tiempo transcurrido, las autoridades ya consideraban mínimas las probabilidades de hallarla con vida.
El trasfondo y el impacto social
El caso generó fuerte conmoción en Puerto Madryn y en la comunidad de buceo, una actividad turística emblemática de la región. Las autoridades reiteraron que la investigación será técnica y objetiva para esclarecer los hechos.
En paralelo, en redes sociales y entre allegados circuló una frase que reflejaba el sentir de la joven en otro contexto: “No quiero ser un muerto social”, una expresión que hoy adquiere un tono profundamente doloroso tras confirmarse la tragedia.


