Restaurar los arrecifes de coral podría aumentar hasta un 50% la producción de pescado 

Con más de 8.300 millones de personas en el planeta, alimentar a la población mundial es un reto cada vez más complejo. El debate suele centrarse en agricultura y ganadería, mientras que el océano —históricamente fuente de alimento para comunidades humanas— permanece en segundo plano.

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Un nuevo estudio del Smithsonian Tropical Research Institute, en colaboración con centros internacionales, revela que restaurar los arrecifes de coral podrían desempeñar un papel crucial en la seguridad alimentaria global, no mediante tecnologías futuristas, sino recuperando poblaciones de peces sanas.

El diagnóstico: sobrepesca y pérdida de potencial

Los investigadores analizaron pesquerías de arrecife en distintas regiones y encontraron que las poblaciones de peces están muy por debajo de su capacidad productiva debido a décadas de sobrepesca.

La conclusión es clara: si se gestionaran de forma sostenible, los arrecifes podrían aportar muchas más raciones de pescado cada año, especialmente en países donde el hambre y la malnutrición son problemas cotidianos.

El valor del pescado de arrecife

Para millones de personas en zonas costeras, los arrecifes no son paisajes exóticos, sino despensas diarias. El pescado de arrecife ofrece:

Proteína de alta calidad.

Micronutrientes esenciales.

Una fuente de ingresos difícil de sustituir.

Cuando la presión pesquera supera ciertos límites, los sistemas se rompen: disminuyen las poblaciones, se alteran los equilibrios ecológicos y los arrecifes dejan de cumplir su función alimentaria.

El potencial de recuperación

El estudio pone cifras al margen de mejora:

Reducir la presión pesquera y permitir la reproducción de los peces puede aumentar la producción anual hasta en un 50 %.

Esto se traduce en millones de comidas adicionales al año en países con alta dependencia del pescado.

El impacto sería mayor en regiones con arrecifes extensos y una larga historia de sobreexplotación, como Indonesia, el sudeste asiático y África.

Fuente: Noticias Ambientales


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