River sumó una nueva derrota, esta vez frente a Argentinos Juniors, en un partido que volvió a dejar señales preocupantes. Con Marcelo Gallardo expulsado durante el encuentro, fue su colaborador quien dio la cara ante los medios y expuso una postura autocrítica, aunque con respaldo al proceso.
La palabra de Matías Biscay tras la expulsión de Gallardo
Con tono calmo pero firme, Biscay destacó el trabajo previo realizado en la preparación del equipo. Sostuvo que el plantel realizó una buena pretemporada y que puertas adentro mantienen la convicción de que el rumbo elegido es el correcto, más allá de los resultados adversos.
Reconoció que el partido era complejo y que el rival logró imponer condiciones en varios pasajes del juego. Desde lo táctico, explicó que se modificó el esquema con la intención de poblar el mediocampo y disputar la posesión, aunque admitió que todavía hay aspectos por corregir.
Falta de eficacia y control del partido
Uno de los puntos centrales del análisis fue la ineficacia ofensiva. River generó situaciones pero no logró concretarlas, mientras que Argentinos manejó mejor los tiempos y capitalizó su oportunidad. Allí, según el propio Biscay, estuvo la diferencia.
La expulsión de Gallardo terminó de condicionar una noche negativa, en un contexto donde el equipo todavía no encuentra regularidad ni solidez.
La mala racha que preocupa en Núñez
Los números son contundentes. En los últimos 18 partidos, River perdió 11, apenas consiguió 4 victorias y recibió 23 goles, convirtiendo solamente en 7 oportunidades. La irregularidad se transformó en tendencia.
Resultados recientes:
- Argentinos 0-1 (V)
- Tigre 1-4 (L)
- Racing 3-2 (V)
- Boca 0-2 (V)
- Gimnasia 0-1 (L)
- Sarmiento 0-1 (L)
- Rosario Central 1-2 (V)
- Riestra 1-2 (L)
- Palmeiras 1-3 (V)
- Atlético Tucumán 0-2 (V)
- Palmeiras 1-2 (L)
La estadística refleja un presente preocupante: falta de contundencia, fragilidad defensiva y dificultades para sostener una idea de juego.
Con Gallardo suspendido y Biscay al frente de la comunicación, el mensaje fue claro: autocrítica, confianza en el trabajo y la necesidad urgente de resultados. Pero en el mundo River, la paciencia suele ser corta y los números empiezan a pesar más que las palabras.


