Rosario: crimen narco reaviva uso de la ley antimafias

El asesinato de Brian Figueroa, presunto integrante de la barra de Newell’s, ocurrido el domingo por la noche en Rosario, puso en alerta a las autoridades nacionales. El crimen estaría vinculado al narcotráfico y activó la aplicación de la ley antimafias en la ciudad, donde las bandas criminales disputan territorio con creciente poder logístico y armamentístico.

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Ataque a tiros frente a testigos

El domingo por la noche, Brian Nahuel Figueroa, de 30 años, fue asesinado a balazos en la esquina de Virasoro y Dorrego, a pocas cuadras del Centro de Justicia Penal de Rosario. Según informes policiales, fue interceptado por dos sicarios en moto cuando circulaba en su Volkswagen Polo.

Los atacantes efectuaron al menos siete disparos. Figueroa falleció en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, adonde también ingresaron dos mujeres heridas, una de ellas su pareja, Lucía B., de 26 años.

Figueroa tenía un historial delictivo ligado al narcotráfico. En 2020, fue detenido junto a su pareja por portar un arma de fuego en el centro rosarino. Además, fue imputado en una causa por venta de drogas y su domicilio en Funes fue allanado en varias ocasiones.

Ese mismo lugar estuvo vinculado a una red narco liderada por los hermanos Canal y otros jóvenes, quienes manejaban un búnker de venta de estupefacientes. Algunos de ellos ya habían sido arrestados previamente mientras distribuían droga en la zona.

El primer caso bajo el nuevo marco legal

Este asesinato ocurre en un contexto delicado. Desde el jueves pasado, Rosario fue declarada “zona de investigación especial” bajo la ley antimafias, a pedido del Ministerio de Seguridad Nacional y con respaldo de la Justicia Federal.

Este nuevo marco permite investigar estructuras delictivas como organizaciones mafiosas, endureciendo las penas e incluyendo a todos sus integrantes en los delitos cometidos por el grupo, sin distinguir roles.

Las bandas en disputa y la expansión logística

Las autoridades advierten una transformación en el negocio narco en Rosario. Si bien los homicidios no aumentaron exponencialmente, se detectó un crecimiento en el poder logístico de las organizaciones criminales.

En junio, la Policía de Seguridad Aeroportuaria realizó allanamientos vinculados a Francisco Riquelme, un operador narco con nexos con Esteban Alvarado, uno de los líderes más peligrosos del país. En esos operativos se incautaron fusiles Colt M4 calibre 5,56 mm, armamento de uso militar que no suele encontrarse en el crimen local.

Riquelme, actualmente preso, fue protagonista de violentas disputas con otros grupos como Los Monos y Los Menores, que operan con alianzas estratégicas para controlar el territorio y el negocio.El rol del fútbol en la estructura narco

La violencia ligada al narcotráfico también permea en el mundo del fútbol. La barra brava de Rosario Central está ahora liderada por Lautaro “Laucha” Ghiselli, presuntamente respaldado por Santino Alvarado, hijo del capo narco homónimo, recientemente regresado de Marbella.

Los investigadores sospechan que Ghiselli forma parte de Los Menores, una banda que disputa poder con antiguos referentes del paraavalanchas como Andrés “Pillín” Bracamonte, asesinado en noviembre pasado.

Ley antimafias: una respuesta al crimen organizado

Justificación y alcance del nuevo enfoque

Según el Ministerio de Seguridad, Rosario reúne todas las condiciones para aplicar la ley antimafias: delitos reiterados, amenazas a la población, control territorial por parte de grupos criminales y debilidad en los mecanismos estatales.

La medida se sustenta también en la persistente conmoción social, como la generada en marzo de 2024 tras una ola de asesinatos de choferes de transporte. Desde entonces, se mantiene activo un comité de crisis en la ciudad.

La normativa contempla penas de 8 a 20 años y la posibilidad de que todos los integrantes de una banda reciban la pena correspondiente al delito más grave cometido por la organización.

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