San Luis FC atraviesa una situación compleja que pone en jaque la continuidad de sus divisiones inferiores en la competición de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Mientras su equipo de primera sigue adelante con esfuerzo y sin subsidios del gobierno, la falta de respaldo económico afecta directamente a las categorías formativas, generando una preocupación creciente entre los padres de las jugadoras.
La madre de una de las futbolistas de la Sub-14, Ramona Orellano, expuso en una reciente entrevista en el programa Información Sin Ruido, la cruda realidad que enfrentan. Con un costo de viaje de aproximadamente 10 millones de pesos por mes y 1,7 millones adicionales entre alojamiento y alimentación en cada viaje, la carga económica para las familias es insostenible.
«Las mamás y papás tienen que vender empanadas, rifas y organizar eventos para costear los viajes, porque no hay ningún tipo de ayuda», expresó Orellano.
El contraste con otros clubes de la provincia es notorio. Mientras Estudiantes y Juventud Unida Universitario reciben subsidios gubernamentales, San Luis Fútbol Club, único equipo de la provincia en la primera división del fútbol femenino, es ignorado por las autoridades.
«No entendemos el porqué de este castigo», declaró la madre de una de las jugadoras, dejando en evidencia el desamparo institucional al que están expuestas.
El club ha solicitado reuniones con la Secretaría de Deportes en reiteradas ocasiones, sin éxito. «Nunca nos atendieron, siempre nos daban excusas», denunció Orellano. La falta de explicaciones oficiales alimenta la incertidumbre y la indignación de las familias, que temen que, sin apoyo, las jugadoras deban abandonar la competencia y como consecuencia a esto la primera de San Luis FC quedaría eliminada del torneo y sin su cupo en primera.
La situación es especialmente preocupante para las más jóvenes
Orellano manifestó que hay chicas que viajan desde Villa Mercedes todos los días para poder entrenar, lo que implica un gran esfuerzo tanto físico como económico. Además, señaló que el club eligió a las familias más vulnerables para que sus hijas puedan estar en la pensión, cubriendo los gastos necesarios para que continúen jugando y desarrollándose en el fútbol profesional. También destacó que hay jugadoras de Mendoza, San Juan y La Rioja que viven en el albergue, lo que demuestra la importancia del apoyo brindado por el club para garantizar su formación.
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A pesar de las dificultades, el espíritu de lucha sigue intacto«El año pasado terminamos entre los mejores equipos del torneo, demostramos que tenemos nivel y ganas de seguir», afirmó Orellano. Sin embargo, el desgaste económico es enorme y la incertidumbre crece con cada día que pasa sin una solución concreta.
El futuro de las inferiores de San Luis Fútbol Club está en vilo. Las familias, por su parte, siguen apelando a la solidaridad. «Todo lo que nos puedan donar nos sirve un montón, desde un bidón de agua hasta barritas de cereal para las nenas», concluyó
La pregunta que queda en el aire es clara
¿Por qué un club que representa a la provincia en la máxima categoría del fútbol femenino no recibe el apoyo que sí se le otorga a otros? Mientras el silencio de las autoridades persiste, las pibas de San Luis Fútbol Club siguen luchando por su derecho a competir y crecer en el deporte.


