Scones salados en 3 opciones, listos para disfrutar en 30 minutos

Scones salados en¿Quién quiere trabajar extra el fin de semana? Por eso, buscamos recetas de cocina que sean fáciles y rápidas. Una de las mejores: los scones salados, que son de las preparaciones más sencillas que existen. Se hacen sin amasar, sin reposo largo y sin batidora. Solo un bowl, los ingredientes y las manos. En menos de 30 minutos tenés scones frescos, calentitos y listos para la merienda, un brunch o una cena mirando la tele.

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La clave está en la masa base, que es siempre la misma. Y con ella, solo hay que cambiar el relleno o el sabor según lo que tengas en la heladera: queso, jamón, hierbas, aceitunas, lo que quieras.

¿El secreto más importante? No trabajar demasiado la masa. Cuanto menos la manipules, más tiernos y esponjosos quedan.

Podemos darles forma cuadrada, redonda, triangular, hacerlos » mini». Solo hay que cortarlos con algo bien filoso y de un solo golpe recto, así la masa se abre. 

 La receta base de scones salados

Con esta masa hacés todas las variantes. Rinde aproximadamente 8 scones medianos.

Ingredientes

2 tazas de harina (250 g)

1 cucharada de polvo de hornear

1 cucharadita de sal

80 g de manteca fría cortada en cubitos

¾ taza de leche fría (aproximadamente 180 ml)

Preparación

Precalentar el horno a 200°C. Mezclar la harina, el polvo de hornear y la sal en un bol grande.

Agregar la manteca fría en cubitos y desgranarla con las yemas de los dedos hasta obtener una textura arenosa, como migas gruesas. Este paso es clave: la manteca tiene que estar fría para que los scones queden hojaldrados.

Incorporar la leche fría de a poco y mezclar apenas hasta unir la masa. No amasar: solo integrar hasta que no quede harina suelta.

Volcar sobre una superficie enharinada, dar unas pocas palmadas para dejar la masa de 2 cm de espesor y cortar con un cortante redondo, o con la forma que más nos guste.

Colocar en una placa con papel manteca y hornear 15 a 18 minutos, hasta que estén dorados.

Tip: Para que suban parejos, no retorcer el cortante al cortar: apoyarlo y levantarlo recto. Si lo torcés, el scone sube torcido.

Variante 1: Scones de queso

La versión más clásica y la favorita de todos. Agregar a la masa base:

100 g de queso rallado (gruyère, parmesano o el que tengas)

Una pizca extra de pimienta negra

Opcional: una cucharadita de mostaza en polvo para potenciar el sabor

Mezclar el queso rallado junto con la harina antes de agregar la manteca. El queso se integra solo en el proceso. Al hornear, se derrite dentro de la masa y forma una costra dorada y crocante por fuera.

Tip: Espolvorear un poco más de queso rallado por encima antes de hornear para que queden con una capa gratinada irresistible.

Variante 2: Scones de jamón y queso

El combo clásico de siempre, pero en formato scone. Agregar a la masa base:

80 g de jamón cocido picado en cubitos pequeños

80 g de queso cremoso o por salut en cubitos

Una pizca de orégano

Incorporar el jamón y el queso junto con la leche, al final, mezclando apenas para distribuirlos en la masa sin romperlos demasiado.

Tip: Usar queso cremoso en cubitos en lugar de rallado le da un interior más húmedo y fundido. Vale la pena.

Variante 3: Scones de hierbas y aceite de oliva

Una versión más aromática y liviana, perfecta para acompañar fiambres o quesos untables. En esta variante se reemplaza la manteca por aceite de oliva y se agregan hierbas frescas o secas.

Cambios respecto a la masa base:

Reemplazar 40 g de la manteca por 3 cdas, de aceite de oliva

Agregar 2 cucharadas de hierbas picadas: romero, tomillo, ciboulette o una mezcla de las tres

Opcional: ralladura de limón para un toque fresco

Mezclar la harina con la manteca, luego agregar las hierbas, el aceite y la leche. La textura será un poco más rústica que con manteca, pero el sabor es muy rico.

Tip: Con romero y parmesano es una combinación especialmente buena. Si usás hierbas secas, reducir la cantidad a la mitad.

Una masa, infinitas posibilidades

Podemos cortarlos en forma cuadrada, redonda, triangular, hacerlos » mini». Solo hay que cortarlos con algo bien filoso y de un solo golpe recto, así la masa se abre. 

Una vez que tenés la masa base clara, los scones salados se convierten en una receta de recursos: sirven para aprovechar lo que hay en la heladera, para una merienda rápida o para acompañar una sopa de otoño. Son rápidos, sabrosos y mucho más simples de lo que parecen. Solo hay que animarse a hacerlos una vez. 3 opciones, listos para disfrutar en 30 minutos

Fuente: Pronto


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