La crisis continúa en Irán donde se estima que al menos 2.000 personas murieron y más de 16.000 fueron detenidas desde el inicio de las protestas contra el liderazgo del ayatolá Alí Khamenei. Organismos de derechos humanos denunciaron la violenta respuesta del régimen iraní a las movilizaciones.
Los estremecedores datos fueron aportados por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, una organización con sede en Estados Unidos que monitorea la situación interna iraní a partir de reportes locales y testimonios directos.
Según ese relevamiento, la mayoría de las víctimas fatales fueron manifestantes. Del total de fallecidos, 1.850 participaban de las protestas, mientras que 135 eran simpatizantes del gobierno. Además, se confirmó la muerte de nueve menores y de otros nueve civiles que, de acuerdo con el informe, no estaban involucrados en las movilizaciones.
En cuanto a las detenciones, la cifra superaría las 16.700 personas arrestadas en distintos puntos del país, muchas de ellas en operativos realizados al azar por fuerzas de seguridad y agentes de civil.
Desde la propia organización advirtieron que el número de víctimas podría ser incluso mayor, debido a las dificultades para acceder a información completa en medio de la censura y las restricciones impuestas por el Estado.
Skylar Thompson, integrante de la organización, remarcó el número de muertos en este contexto es alarmante, señalando incluso que las víctimas cuadruplican a las registradas durante las protestas por la muerte de Mahsa Amini, la joven iraní que fue arrestada y torturada en 2022 por no usar su hiyab correctamente.
Las manifestaciones en Irán comenzaron a fines de diciembre, impulsadas inicialmente por el malestar social frente a la crisis económica. Con el correr de los días, las protestas se dirigieron particularmente hacia el líder supremo, el ayatolá Alí Khamenei, de 86 años.
Fuente: Minuto Uno


