Entre el 13 y el 16 de junio, el precio internacional del aceite de soja subió más del 11% tras una nueva normativa de biocombustibles impulsada por el Gobierno de Estados Unidos. El cambio favorece a los productores locales y abre una oportunidad comercial para Argentina.
La EPA impulsa cambios en el mercado de biocombustibles
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, anunció un aumento en los volúmenes de biocombustibles que deberán mezclarse con combustibles fósiles en los años 2026 y 2027. Esta resolución, que impacta de forma directa en el mercado de materias primas agrícolas, elevó la demanda de aceites vegetales como el de soja y disparó los precios en las principales bolsas.
La nueva meta propuesta es de 24.020 millones de galones de biocombustibles en 2026 y 24.460 millones en 2027. Para el biodiésel, se fijaron 5.610 millones de galones en 2026 y 5.860 millones en 2027. Además, se modificó el sistema de créditos RIN, restringiendo beneficios para biocombustibles elaborados con insumos importados.
El viernes 13 de junio, los contratos de julio del aceite de soja en la Bolsa de Chicago subieron un 6%, alcanzando los 1.112 dólares por tonelada. El lunes siguiente, la cotización trepó un 11% acumulado, rozando los 1.164 dólares por tonelada. En paralelo, el índice NUS Soybean Oil (ZLN5) ganó 3,90 centavos, equivalentes a 54,51 centavos por libra.
En Asia, el aceite de palma —competidor directo en la producción de biocombustibles— también se vio impulsado. En Malasia, el precio por tonelada superó los 4.000 ringgit, con un alza diaria del 4,1%.
El petróleo crudo, afectado por conflictos en Medio Oriente, también contribuyó al alza general: el Brent cerró el viernes en 74,1 dólares por barril.
Ventajas para los exportadores sudamericanos
Argentina, como uno de los principales exportadores globales de aceite de soja, se encuentra en una posición favorable ante este nuevo escenario. Si los valores internacionales se trasladan al precio FOB local y la demanda se mantiene estable o en aumento, las divisas provenientes de la agroindustria podrían experimentar un crecimiento sostenido.
El sesgo proteccionista de la administración estadounidense —que penaliza los insumos extranjeros como aceites reciclados o de cocina importados— también podría redirigir parte de la demanda global hacia Sudamérica, especialmente en mercados que no están bajo la regulación de la EPA.
Esto significaría una ventaja competitiva para los exportadores argentinos, siempre que puedan aprovechar el contexto internacional y sostener los niveles de producción y logística.


