El precio del petróleo registró un fuerte aumento en los últimos días luego de nuevos ataques en Medio Oriente. El barril de Brent superó los USD 110, impulsado por la ofensiva de Irán contra instalaciones energéticas en la región, lo que intensificó el conflicto con Estados Unidos e Israel y elevó el riesgo de interrupciones en el suministro global.
Impacto inmediato en los mercados energéticos
El crudo Brent alcanzó los USD 112,04 por barril tras subas consecutivas que superaron el 3% y el 4% en dos jornadas. Durante la rueda llegó a tocar un máximo cercano a los USD 113, reflejando la creciente incertidumbre internacional.
Por su parte, el petróleo West Texas Intermediate (WTI) también subió, aunque de manera más moderada, ubicándose en torno a los USD 97 por barril. La brecha entre ambos indicadores alcanzó niveles que no se veían desde hace más de una década, impulsada por factores logísticos y la liberación de reservas estratégicas en Estados Unidos.
Conflicto en Medio Oriente: origen de la suba
La escalada se produjo tras ataques de Irán contra infraestructuras energéticas en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, en respuesta a daños sufridos en el yacimiento de gas South Pars, uno de los más importantes del mundo.
Este campo, compartido con Qatar, es clave para el suministro global de gas natural. Además, instalaciones estratégicas como Ras Laffan, principal centro de procesamiento de gas licuado, registraron daños significativos.
El aumento de la tensión geopolítica también reavivó la preocupación por el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte de petróleo a nivel mundial.
El alza internacional del crudo ya se trasladó al mercado local. En Argentina, los precios de naftas y gasoil acumulan un incremento cercano al 9% en lo que va de marzo, según estimaciones privadas.
El índice de precios del sector mostró un salto significativo en pocas semanas, reflejando un traslado casi completo de los costos internacionales a los surtidores. Este fenómeno pone presión sobre la inflación mensual y afecta directamente el bolsillo de los consumidores.
Analistas del mercado energético advierten que la tendencia alcista podría mantenerse si continúan los ataques sobre infraestructura petrolera y no se logra una desescalada del conflicto.
En paralelo, la Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sin cambios las tasas de interés, aunque alertó sobre el impacto económico de la crisis, anticipando mayores niveles de inflación.
Además, el gobierno estadounidense evalúa reforzar su presencia militar en la región para garantizar la seguridad de las rutas marítimas, lo que podría profundizar aún más la tensión.


