Desde que la pandemia de Covid-19 obligó a adoptar el trabajo remoto de forma masiva, el modelo laboral en Argentina dio un giro estructural. La Ley 27.555, sancionada el 30 de julio de 2020, surgió como respuesta a la emergencia sanitaria y reguló aspectos esenciales como horarios, equipamiento y derecho a la desconexión digital.
Hoy, con el retorno paulatino a la presencialidad y un escenario postpandémico consolidado, el trabajo remoto se convirtió en un beneficio estratégico más que en una solución temporal.
Mayor presencialidad, menor permanencia laboral
Un estudio de la consultora Michael Page reveló que el 67% de los profesionales argentinos estaría dispuesto a cambiar de empleo si su empresa decidiera aumentar la presencialidad. Este dato evidencia la transformación de las expectativas laborales: la flexibilidad ya no es una excepción, sino una demanda concreta.
Francisco Scasserra, director de Michael Page, explicó que la ley de teletrabajo sigue siendo una herramienta útil, aunque ya no actúa como un salvavidas, sino como un marco mínimo de garantías para empleados y empresas, especialmente aquellas que recién desembarcan en el país.
Productividad y confianza: los nuevos desafíos
El modelo híbrido es hoy el formato preferido por trabajadores y empresas. Según el informe Talent Trends 2025, el 67% de las compañías ofrece esta modalidad y el 42% de los empleados asegura rendir más trabajando desde casa. Sin embargo, aún no hay consenso sobre cómo medir la productividad: el 46% de los empleadores cree que se mantiene, el 33% que mejora en oficina y el resto apuesta al trabajo remoto.
Scasserra advirtió que la dificultad para establecer métricas claras en roles cualitativos erosiona la confianza entre líderes y equipos. Actualmente, solo el 5% de los trabajadores siente una confianza absoluta en su empleador, y un 58% declara sentirse monitoreado o vigilado.
El teletrabajo como ventaja competitiva
Además de la productividad, los costos laborales también pesan. “Hoy la presencialidad tiene un costo”, señaló Scasserra, al explicar que muchas empresas ofrecen transporte o compensaciones para atraer talento que prefiera evitar traslados diarios.
Por eso, desde Michael Page anticipan que la clave estará en construir estructuras con objetivos medibles, que fortalezcan la confianza y permitan mantener la flexibilidad como una ventaja competitiva frente al mercado laboral global.
El trabajo remoto dejó de ser una tendencia pasajera para convertirse en una exigencia estructural del nuevo mundo laboral. En Argentina, la flexibilidad y el modelo híbrido no solo se consolidan, sino que se transforman en elementos esenciales para la fidelización del talento y la sustentabilidad de las organizaciones.


