El empleo en aplicaciones de delivery crece en toda Argentina. Según informes recientes del BID y datos oficiales del INDEC, miles de personas recurren a estas plataformas para complementar sus ingresos en un contexto de pérdida del poder adquisitivo. Aunque el dinero que se puede obtener supera en muchos casos a un sueldo formal, la actividad se desarrolla en condiciones altamente precarizadas y sin garantías laborales básicas.
Un cambio profundo en la lógica laboral
Las plataformas de envíos como Rappi y PedidosYa modificaron la dinámica del empleo urbano. La posibilidad de manejar horarios, sumar ingresos extra y la expansión del “autoemprendedurismo” hicieron que miles de trabajadores —de forma fija o temporal— ingresen a este tipo de actividad.
De acuerdo con el informe “Nuevas Modalidades Laborales en la Economía Digital” (BID, WorkerTech y Civic House, 2024), el 90% de los repartidores trabaja part-time, mientras que solo el 10% lo hace a tiempo completo. El número de repartidores eventuales también creció: quienes realizan hasta 80 pedidos mensuales representan hoy el 67% al 68% del total.
Un sector marcado por la informalidad
Las apps presentan modelos de contratación dispares. Rappi exige monotributo para ingresar, pero no solicita factura por los honorarios. PedidosYa, en cambio, pide facturación para realizar pagos. Esta modalidad contribuye a que la informalidad laboral esté en uno de sus niveles más altos.
Según la EPH del INDEC, la informalidad alcanzó el 43,2% en el segundo trimestre, lo que equivale a 5,5 millones de trabajadores sin derechos laborales.
La transformación del sector
Gonzalo Ottaviano, secretario gremial de ASiMM, explicó que antes de la llegada de Glovo y Rappi, PedidosYa empleaba a 2.500 trabajadores bajo convenio. Tras el desembarco de nuevas plataformas, la empresa redujo ese número a apenas 50 empleados con derechos laborales vigentes.
Hoy, un trabajador registrado en el sector cobra alrededor de $1,2 millones mensuales, incluyendo gastos de combustible. Pero los repartidores no registrados perciben ingresos similares, aunque sin licencias, cobertura ante accidentes ni espacios de descanso.
Falta de regulación
La investigadora del CONICET Mariana Fernández Massi advirtió que Argentina está atrasada en regulación laboral para apps. Citó el caso de México, donde una ley reciente —aún en fase de implementación— obliga a las plataformas a brindar seguro social, protección ante riesgos y transparencia algorítmica.
Exigencias de los repartidores
Entre las principales demandas se encuentran:
- Mayor previsibilidad en los ingresos.
- Índice de actualización tarifaria.
- Regulación laboral clara.
- Acceso a espacios de descanso.
Ottaviano relató que la ausencia de lugares de descanso genera conflictos: recientemente, una cadena de comidas rápidas expulsó a repartidores que recargaban su celular o usaban el baño, amenazándolos con bloquear sus cuentas.
Aumento de repartidores y caída de la demanda
La pérdida del poder adquisitivo llevó a que personas con empleo formal complementen su salario con horas de delivery. Sin embargo, la caída del consumo redujo los pedidos y profundizó el “atraso tarifario”, generando más competencia entre repartidores.
¿Cuántos pedidos se necesitan para llegar a una canasta básica?
La Fundación Encuentro elaboró el coeficiente APP (Alcance del Pedido Promedio), que relaciona el valor que cobra un repartidor por pedido con los distintos umbrales oficiales de subsistencia.
En septiembre, el pedido promedio fue de $2.553,60, tomando como referencia Rappi ($2.393,4) y PedidosYa ($2.713,8). Sin embargo, Ottaviano advierte que ese valor solo aplica a trabajadores que cumplen todas las metas que exige la app.
Cantidad de pedidos necesarios en un mes:
- Hogar tipo (4 personas): 461 pedidos
- Ingreso promedio individual: 344 pedidos
- Hogar individual (sin alquiler): 149 pedidos
- Canasta alimentaria: 67 pedidos
- Crianza de un hijo: 190 pedidos
- Alquiler promedio en CABA: 271 pedidos
- SMVyM: 126 pedidos
- Llenar el tanque de nafta: 2 pedidos
- Pagar el monotributo: 15 pedidos


