La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas de agosto bajaron 2,6% interanual. El vocero de la entidad, Salvador Femenía, advirtió que el consumo “no repunta” y que desde el inicio del ajuste cerraron 15.000 pymes, con la pérdida de más de 230.000 empleos.
La CAME dio a conocer su informe mensual sobre ventas minoristas, que en agosto registraron una caída interanual del 2,6% a precios constantes. En comparación con julio, la baja fue del 2,2%.
De esta manera, el sector acumula un crecimiento del 6,2% en lo que va del año, aunque con fuerte heterogeneidad entre rubros.
La única variación positiva fue en farmacias (0,2%), mientras que los demás sectores mostraron retrocesos: bazar y muebles (-10,4%), perfumería (-8,9%), textil e indumentaria (-4,8%), ferretería y materiales (-1,9%), alimentos y bebidas (-0,9%) y calzado (-0,8%).
“El consumo no repunta”
Femenía sostuvo que el panorama es crítico: “Estamos complicados. No hay ninguna medida que permita pensar en una economía distinta. El sueldo no alcanza, las paritarias no compensan la pérdida del salario real y los aumentos de tarifas restan poder adquisitivo”.
Femenía describió un cambio de hábitos en la población: “La gente ya no se estoquea, compra lo justo del día. Ni siquiera aprovecha promociones como 3×2, porque tiene que administrar la plata al máximo”.
Cierres de empresas y empleos perdidos
El vocero de CAME señaló que la recesión golpea fuerte a las pymes: “Desde que comenzó el programa de ajuste, cerraron 15.000 pymes y se perdieron más de 230.000 empleos. El mercado interno está muy flojo y eso afecta a toda la cadena productiva”.
Además, remarcó que la falta de financiamiento agrava la situación: “El costo del crédito es altísimo, por eso las empresas se manejan con capital propio y buscan endeudarse lo mínimo posible”.
Consumo atado a promociones
El informe de CAME destacó que en agosto las fechas comerciales, como el Día del Niño, aportaron algo de movimiento, aunque de forma desigual entre rubros. Predominaron las compras presenciales sobre las digitales, con alta dependencia de promociones y planes de pago.
“Hoy las cuotas son la gran vedette a la hora de comprar algo, pero también tienen límites. Si el cliente no puede cancelar el saldo, se encuentra con tasas de refinanciación imposibles”, advirtió Femenía.


