César Romero, vicepresidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de San Luis, describió un panorama de “fuerte incertidumbre” marcado por la baja del consumo, la caída en la producción y el deterioro de las economías familiares.
“El comportamiento en el consumo no está teniendo un recupero para nada y la incertidumbre ya se traslada a niveles preocupantes del sector”, afirmó.
El dirigente sostuvo que los bonos y ayudas extraordinarias, como los anunciados para empleados públicos, pueden generar cierto movimiento, pero advirtió que gran parte de esos ingresos terminan destinados a pagar deudas por los altos niveles de morosidad.
Alquileres millonarios y presión sobre los comerciantes
Romero señaló que uno de los mayores problemas para sostener negocios sigue siendo el costo fijo de los alquileres.
“No menos de un millón de pesos es hoy un alquiler promedio para un local comercial accesible”, explicó, al remarcar que en zonas más demandadas los valores son mucho más elevados.
También planteó la necesidad de una política pública de largo plazo para reorganizar el desarrollo comercial de la ciudad y evitar la concentración que empuja los costos inmobiliarios.
Empleo ajustado y rubros golpeados
Desde la Cámara alertaron que, aunque no hay cifras definitivas, el empleo comercial muestra señales de ajuste.
“Vemos puestos reducidos a lo básico, a lo mínimo indispensable”, indicó Romero.
El sector textil e indumentaria aparece entre los más afectados por la caída de ventas, la apertura de importaciones y el retroceso del consumo.
Presión fiscal, créditos bloqueados y embargos
Romero también apuntó contra ARCA por la presión impositiva y el impacto sobre pequeñas y medianas empresas.
“Hay una estadística clara de embargos por morosidad e intereses que asfixia al comercio y limita el acceso al crédito”, concluyó.
El contexto coincide con el dato nacional: las ventas minoristas cayeron 3,2% en abril y acumulan 12 meses consecutivos de retroceso interanual.


