Un hombre de 70 años fue brutalmente atacado y atropellado por su propio hijo luego de una discusión familiar ocurrida el miércoles al mediodía en San Justo, partido de La Matanza. El agresor fue detenido, mientras la víctima permanece con temor por su vida tras años de violencia.
Contexto del violento ataque en San Justo
El hecho ocurrió en un taller mecánico ubicado sobre Juan Manuel de Rosas, entre Madariaga y Bermejo, donde la víctima, Domingo Antonio Ninni, se encontraba trabajando. Allí llegó su hijo, Esteban Javier Ninni, de 38 años, y se desató una fuerte discusión que rápidamente escaló en violencia.
Según el relato del hombre, tras el intercambio verbal su hijo se subió a un automóvil Citroën C4 gris, avanzó por la vereda y lo embistió de forma directa.
Otras víctimas y heridos
Durante la maniobra, el agresor también atropelló a dos peatones que caminaban por el lugar. Se trata de Kevin Ezequiel Forti, de 26 años, y Magalí Ester Navarro, de 39, quienes sufrieron lesiones leves y fueron asistidos por personal médico.
El episodio generó conmoción entre vecinos y comerciantes de la zona, que conocen desde hace años a la víctima.
Antecedentes de violencia familiar
Antonio Ninni aseguró que no se trató de un hecho aislado, sino del resultado de un historial de agresiones que comenzaron cuando su hijo era adolescente. Según contó, en reiteradas ocasiones fue golpeado y amenazado, incluso años atrás sufrió una fuerte golpiza en el mismo taller.
El conflicto actual estaría vinculado a una disputa familiar por una vivienda, situación que reavivó tensiones preexistentes.
Estado de salud y detención del agresor
La víctima debió ser trasladada al hospital Santojanni, donde fue intervenida quirúrgicamente por una grave lesión en una oreja provocada con un objeto contundente. Además, presentó golpes en las costillas y brazos producto de la agresión física.
El atacante, que practica kick boxing, fue detenido por la Policía Bonaerense tras la denuncia realizada por una vecina que presenció el ataque.
Conclusión
El caso expone una grave situación de violencia intrafamiliar que se extendió durante décadas y terminó en un episodio que pudo haber tenido consecuencias fatales. La víctima aseguró que, tras la detención de su hijo, logró recuperar algo de tranquilidad, aunque admitió haber vivido siempre con miedo.


