Un episodio de violencia de pareja entre jóvenes que ocurrió en Buena Esperanza volvió a encender la alarma sobre el crecimiento de este tipo de situaciones. La víctima, una joven de 20 años oriunda de Fortín El Patria, logró ser rescatada por una amiga luego de sufrir una golpiza por parte de su pareja, de 24 años.
El caso se conoció a partir de un video grabado por una amiga de la joven, quien acudió a ayudarla tras recibir un pedido desesperado. Luego del hecho, la Justicia dispuso una orden de restricción contra el agresor.
Especialistas advierten que estos episodios reflejan un problema creciente en los vínculos adolescentes y juveniles, donde la violencia no siempre se identifica a tiempo.
El episodio que generó alarma
El hecho ocurrió durante el fin de semana en Buena Esperanza. De acuerdo con el relato conocido, el joven llegó a un boliche donde su pareja conversaba con un amigo.
Tras verla, la obligó a subir al auto y comenzó a golpearla durante el trayecto hasta la vivienda donde ambos residían. Allí continuaron las agresiones.
En medio de la situación, la víctima logró pedir ayuda a una amiga, quien acudió al lugar y la retiró del domicilio. La intervención derivó en una medida judicial de restricción contra el agresor.
Violencia que muchas veces permanece oculta
José Recabarren Bertomeu, licenciado en psicología y docente e investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), explicó que estos casos forman parte de un fenómeno que suele permanecer invisible.
“Cada tanto se viraliza una situación así y nos interpela como sociedad. Sin embargo, muchas otras no se conocen y se sostienen durante años”, señaló.
El especialista en niñez y adolescencia remarcó que la violencia atraviesa todas las clases sociales y puede manifestarse de distintas formas.
“En algunos sectores aparece de forma más cruda, con violencia física. En otros casos surge como violencia psicológica, que deja huellas profundas aunque no se vea”, dijo.
La importancia de escuchar y acompañar
Recabarren Bertomeu explicó que una de las primeras estrategias del agresor suele ser aislar a la víctima: “Cuando la violencia se instala, muchas veces se busca que la persona se sienta sola. Se generan frases como ‘nadie te va a querer’ o ‘no vas a poder estar sin mí’. Eso refuerza la dependencia emocional”.
Ante estas situaciones, el especialista sostiene que el primer paso es escuchar y acompañar a la víctima para evitar que se sienta aislada.
“Lo fundamental es que la persona no sienta que está sola. Ese acompañamiento resulta clave para que pueda reconocer lo que está viviendo”, agregó.
Vínculos violentos cada vez más tempranos
El psicólogo advirtió que en los últimos años se observa un crecimiento de la violencia en vínculos adolescentes: “Es notorio el aumento de los vínculos violentos entre jóvenes. No solo en parejas, también en amistades, con celos y conductas de control”.
A su vez, señaló que muchas veces los jóvenes priorizan no sentirse solos antes que la calidad del vínculo, lo que lleva a sostener relaciones dañinas.
El desafío de intervenir a tiempo
Recabarren Bertomeu subrayó que tanto víctimas como agresores requieren abordajes específicos. En el caso de quienes sufren violencia, recomendó acompañamiento psicológico con profesionales formados en la temática.
Respecto de los agresores, advirtió que cualquier proceso de cambio exige una decisión real de modificar conductas, algo que no siempre ocurre.
“Muchas veces aparece un pedido de disculpas o la promesa de que no volverá a suceder. Sin embargo, si no hay un trabajo profundo, es muy probable que la violencia se repita”, concluyó.


