En medio de las tensiones internas del oficialismo, Victoria Villarruel y Miguel Ángel Pichetto mantuvieron un encuentro reservado para evaluar una posible alianza política de cara a 2027. El objetivo sería construir una alternativa al liderazgo de Javier Milei, con eje en el peronismo de derecha y el espacio de centro.
Fuentes legislativas confirmaron que la vicepresidenta Victoria Villarruel recibió al diputado Miguel Ángel Pichetto en un encuentro en el que se discutió la posibilidad de construir un frente alternativo al actual gobierno. La versión no fue desmentida por ninguno de los protagonistas, y el rumor ya circula con fuerza en los pasillos del Congreso.
La charla, según confiaron tres legisladores a LPO, incluyó una firme declaración de Villarruel: “Voy a ser presidenta en 2027”. La vicepresidenta ya viene trabajando en esa dirección desde el inicio de la gestión, con gestos concretos al peronismo tradicional y reuniones con figuras clave del arco político.
La estrategia silenciosa de Villarruel
Villarruel ha marcado un perfil propio desde el primer día, con contactos con Mauricio Macri, Diego Santilli y gobernadores de distintas provincias. En fechas patrias compartió actos con Maximiliano Pullaro (UCR) y Osvaldo Jaldo (PJ), en un intento por tender puentes con el federalismo, justo cuando Javier Milei rompía relaciones con varios mandatarios provinciales.
En paralelo, la vicepresidenta ha expresado su incomodidad con el trato que recibe por parte del entorno presidencial. Sospecha que es espiada y reforzó la seguridad interna del Senado, incluyendo agentes con pasado en inteligencia.
El plan de Pichetto: preparar el escenario post-libertario
El centro político como nuevo eje
Miguel Pichetto, referente del peronismo republicano, también se ha movido activamente en busca de una nueva coalición de centro. Se reunió recientemente con Juan Schiaretti y con Mauricio Macri, aunque sin éxito en convencer al expresidente de competir por la senaduría porteña.
El diputado trabaja en la conformación de una fuerza que se posicione para capitalizar el desgaste del gobierno libertario. Su encuentro con Villarruel se da en ese contexto, con coincidencias en el diagnóstico y también en el hartazgo compartido hacia la conducción de Milei y sus enfrentamientos con el Congreso.
Ambos dirigentes coinciden en su buena relación con el gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres, quien también habría mantenido un encuentro reservado con Villarruel. Pichetto valora positivamente a Torres, al igual que a los gobernadores Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, posibles aliados para una estrategia nacional más amplia.
Sin embargo, no todo es armonía. Pichetto no ve con buenos ojos el círculo que rodea a Villarruel, compuesto en parte por exmilitares y agentes de inteligencia, un dato que, según fuentes del entorno, le genera cierto recelo.


