La violencia golpeó a Colombia este jueves con dos atentados coordinados en distintas regiones del país.
El primero ocurrió en Amalfi, departamento de Antioquia, donde presuntos guerrilleros derribaron un helicóptero y atacaron a un escuadrón policial con fusiles y drones cargados de explosivos. El saldo fue 12 uniformados muertos. Según las autoridades, los agentes participaban en una misión de erradicación de cultivos ilícitos.
El segundo ataque se produjo por la tarde en Cali, cuando un camión cargado con explosivos estalló frente a una base aérea. La detonación provocó la muerte de seis civiles y dejó a más de 60 personas heridas, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo.
Autoridades responsabilizan a disidencias de las FARC
El presidente Gustavo Petro afirmó que el ataque en Cali fue una reacción de grupos armados a los operativos de erradicación en el Cañón del Micay, una zona de fuerte producción de hoja de coca.
“Estamos enfrentando a una mafia internacional, con bandas armadas aquí”, declaró el mandatario tras reunirse con sus ministros y la cúpula militar en Cali.
Las autoridades atribuyen los atentados a dos facciones disidentes de las FARC, una al mando de alias Calarcá en Antioquia y otra liderada por alias Iván Mordisco en Cali.
Tras el ataque en Amalfi, el Ejército Nacional desplegó tropas, artillería y operaciones aéreas en la zona, informó el general Hugo López, comandante de las Fuerzas Militares.
En Cali, el alcalde Alejandro Eder ordenó la militarización de la ciudad y reforzó la seguridad en los accesos terrestres.
El regreso de los fantasmas de la violencia
Colombia atraviesa su peor crisis de seguridad en una década. El pasado 11 de agosto, el candidato presidencial Miguel Uribe, favorito de la derecha, fue asesinado en Bogotá durante un acto público.
Aunque el acuerdo de paz de 2016 redujo significativamente la violencia, analistas sostienen que la falta de presencia estatal en regiones dominadas por la guerrilla permitió la expansión de nuevos grupos armados.
Desde su llegada al poder en 2022, Gustavo Petro ha intentado negociar con distintas organizaciones ilegales. Sin embargo, la mayoría de los procesos se encuentran estancados, salvo las conversaciones con el Clan del Golfo en Catar y un pequeño sector disidente del ELN.


