Más del 50% de alumnos tiene dificultades para leer

Un informe de la Universidad Austral reveló que el 55% de los estudiantes argentinos del primer ciclo no alcanza el nivel adecuado de lectura. La cifra sube al 60% en escuelas estatales. El rol del liderazgo pedagógico aparece como un factor clave para revertir esta tendencia.

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Un reciente estudio elaborado por los docentes e investigadores Juan Assirio y Verónica Poenitz, de la Escuela de Educación de la Universidad Austral, encendió las alarmas sobre el nivel de comprensión lectora en el país: el 55% de los estudiantes no alcanza el rendimiento esperado al finalizar el primer ciclo escolar.

La situación es aún más grave en el sistema estatal, donde el porcentaje asciende al 60%, lo que refleja profundas desigualdades educativas y plantea un desafío urgente en términos de políticas públicas.

El informe destaca el impacto que tiene el liderazgo directivo en el rendimiento de los estudiantes. Casos internacionales confirman esta tendencia:

  • En Estados Unidos, el programa Principal Pipeline Initiative logró una mejora de +6,22 puntos percentiles en lectura tras tres años.
  • En Canadá, una gestión escolar de calidad se asocia a avances de hasta 0,36 desviaciones estándar en comprensión lectora, lo que equivale a medio año de aprendizaje adicional.
  • En Chile, las escuelas con dirección pedagógica sólida superan por +5 puntos en lectura a las que no la tienen, sobre todo cuando se integran contenidos cercanos a la vida cotidiana.

“Cuando el liderazgo se compromete con lo pedagógico y acompaña a los docentes, el aprendizaje mejora, incluso en contextos adversos”, aseguran los autores.

Prácticas efectivas para impulsar la alfabetización

El relevamiento identifica patrones comunes en las instituciones educativas que presentan mejoras significativas en lectura:

  • Establecen objetivos concretos en alfabetización.
  • Observan clases y brindan retroalimentación pedagógica.
  • Promueven el trabajo colaborativo entre docentes.
  • Utilizan datos para ajustar la enseñanza.
  • Involucran a las familias en la construcción de hábitos lectores.

Estas estrategias no dependen necesariamente de recursos adicionales, sino de una visión pedagógica clara y una cultura institucional comprometida.

Assirio y Poenitz destacan que el nuevo Plan Nacional de Alfabetización ofrece una posibilidad concreta para revertir estos indicadores críticos. Sin embargo, advierten que su efectividad estará condicionada por la capacitación y el fortalecimiento del rol de los equipos directivos.

“La alfabetización no debe quedar sujeta al esfuerzo individual. Se necesita conducción pedagógica, tiempos institucionales definidos y apoyo sostenido desde el sistema educativo”, concluyen.

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