Gaza al borde del colapso: denuncian falta total de combustible

La Franja de Gaza atraviesa una de las crisis humanitarias más graves de su historia. Según alertó UNICEF, el enclave palestino se enfrenta a un inminente colapso total debido a la falta de combustible, alimentos, agua y medicamentos, mientras los niños mueren por hambre, calor y bombardeos. La comunidad internacional sigue sin lograr una tregua efectiva.

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La Franja de Gaza vive una catástrofe sin precedentes. A más de 20 meses del inicio del conflicto armado con Israel, la ONU advirtió que las reservas mínimas de combustible podrían agotarse en dos semanas. Esto dejaría sin funcionamiento a hospitales, plantas potabilizadoras, generadores eléctricos y centros de tratamiento de residuos, esenciales para la subsistencia de más de dos millones de personas.

Ricardo Pires, vocero de UNICEF, describió la situación como “apocalíptica”: altas temperaturas, desnutrición extrema, enfermedades, hacinamiento y un sistema de salud colapsado. “Sin electricidad, los bebés en incubadoras se morirán”, advirtió.

Los ataques aéreos, el bloqueo militar impuesto por Israel y la falta de acceso a suministros básicos ya han causado más de 57.000 muertes, 136.000 heridos y unos 100.000 desaparecidos. De ese total, al menos 50.000 son niños, según cifras de UNICEF, que asegura que la estimación real podría ser mucho mayor.

El hambre se convirtió en un arma de guerra. Un informe del programa internacional IPC advirtió que medio millón de palestinos podrían sufrir hambruna extrema antes de fin de septiembre si no se levanta el bloqueo militar. Ya han muerto al menos 66 menores por desnutrición, y muchos más enfrentan condiciones insalubres que agravan enfermedades prevenibles.

Pires relató el caso de una niña palestina de 8 años que, tras perder a su familia en un bombardeo y sobrevivir con graves heridas, fue trasladada a vivir con sus tíos. Meses después, otro ataque destruyó su nuevo hogar. Fue encontrada nuevamente en un hospital, herida y con más familiares muertos. Como ella, miles de niños en Gaza han sido desplazados múltiples veces, han perdido seres queridos y sufren traumas físicos y emocionales profundos.

Además del dolor psicológico, enfrentan condiciones extremas: calor sofocante de hasta 47°C en carpas plásticas, falta de agua potable y alimentos. Muchos comen solo harina mezclada con arena. Algunos incluso queman ropa para cocinar lo poco que consiguen.

La comunidad internacional, en deuda con los civiles palestinos

Mientras Israel mantiene el cerco sobre Gaza, impidiendo el ingreso de camiones con ayuda humanitaria, se multiplican las denuncias por parte de la ONU y organizaciones de derechos humanos. Francesca Albanese, relatora especial de la ONU, definió la situación como un “genocidio en curso”.

Israel también fue acusado de utilizar tácticas inhumanas: permitir la distribución de alimentos a través de zonas militarizadas, encerrar civiles en espacios controlados y disparar a quienes intentan acceder a comida o agua. Más de 700 palestinos habrían muerto bajo este mecanismo, todos desarmados.

A pesar de los esfuerzos diplomáticos, el gobierno de Benjamin Netanyahu rechazó recientemente las condiciones de tregua exigidas por Hamas. Una reunión pendiente con Donald Trump podría influir en el rumbo del conflicto, pero la solución aún parece lejana.

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