Uruguay registró en febrero de 2026 la inflación interanual más baja en siete décadas. Según datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios del Consumo (IPC) se ubicó en 3,11%, el nivel más bajo desde 1956. Aunque el dato refleja estabilidad en los precios, el gobierno y el Banco Central analizan posibles impactos en la economía, especialmente en el mercado laboral y las cuentas fiscales.
El informe del INE confirmó que la inflación anual en Uruguay descendió a 3,11% en febrero, el valor más bajo registrado desde agosto de 1956, cuando el indicador alcanzó 2,72%.
Con este resultado, el país acumula 33 meses consecutivos dentro del rango de tolerancia del Banco Central del Uruguay (BCU), fijado entre 3% y 6%.
En términos mensuales, el IPC registró una variación de 0,35% durante febrero, reflejando un crecimiento moderado de los precios en distintos sectores de la economía.
Rubros que bajaron y subieron de precio
Durante el mes se observaron comportamientos mixtos entre los distintos componentes del índice.
Sectores con caída de precios
- Alimentos y bebidas no alcohólicas: -0,06%
- Ropa y calzado: -1,60%
- Recreación, deporte y cultura: -0,95%
Sectores con aumentos
- Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles: +1,52%
- Mobiliario y artículos del hogar: +1,20%
- Cuidado personal y bienes diversos: +0,83%
Estos movimientos reflejan un escenario de precios relativamente estables, con algunos rubros compensando las subas registradas en servicios y energía.
Una inflación baja también genera desafíos
Aunque la desaceleración inflacionaria suele ser vista como positiva para el poder adquisitivo de la población, las autoridades económicas advierten que una inflación demasiado baja también puede generar efectos colaterales.
La meta oficial del gobierno es mantener el indicador en 4,5% anual. Si el índice se mantiene por debajo de ese nivel, podrían verse afectadas variables clave como:
- El resultado fiscal
- La recaudación de impuestos
- El mercado laboral
Por ejemplo, las pautas salariales definidas el año pasado se basaron en una inflación estimada de 4,5%. Si el índice real resulta menor, el salario real de los trabajadores aumenta más de lo previsto, lo que podría incidir en las decisiones de contratación de las empresas.
Además, con una inflación menor, los ingresos tributarios reales del Estado podrían ubicarse por debajo de lo proyectado.
Política monetaria: el Banco Central reduce la tasa
Frente a este escenario, el Banco Central del Uruguay decidió flexibilizar su política monetaria.
El Comité de Política Monetaria (Copom) resolvió reducir la tasa de interés de referencia en 75 puntos básicos, llevándola a 5,75%, con el objetivo de que la inflación vuelva gradualmente hacia el nivel meta del 4,5% anual.
La decisión se suma a otro recorte aplicado a finales de enero, cuando la tasa ya había sido reducida en 100 puntos básicos.
Según el comunicado del organismo, la inflación venía mostrando una tendencia descendente sostenida. En enero, por ejemplo, se había ubicado en 3,46%, marcando siete meses consecutivos de caída.
El Banco Central también señaló que el contexto internacional sigue influyendo en la dinámica de precios.
Entre los factores mencionados se destacan:
- La debilidad del dólar en los últimos meses.
- El impacto del conflicto en Medio Oriente, que generó subas en los precios de la energía, especialmente del petróleo.
- La incertidumbre global sobre posibles interrupciones en el suministro energético.
Estos elementos podrían incidir en la evolución futura de la inflación en Uruguay.


