Menos recaudación y más ajuste: el plan del Gobierno

El Gobierno nacional anticipa un mayor ajuste del gasto público ante la caída sostenida de la recaudación tributaria en Argentina. En el Ministerio de Economía admiten que el contexto fiscal es desafiante, mientras buscan sostener el equilibrio de las cuentas sin endurecer la política monetaria, pese a una inflación que en febrero alcanzó el 2,9%.

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Caída de la recaudación y cambio estructural

En los últimos siete meses, los ingresos impositivos registraron una baja constante. Solo en febrero, la recaudación alcanzó los $16,2 billones, lo que representa una caída del 10% interanual en términos reales.

Especialistas señalan que este descenso no responde únicamente a factores coyunturales. Por el contrario, está vinculado a decisiones del propio Gobierno, como la reducción de impuestos y la eliminación de gravámenes, entre ellos el Impuesto País y anticipos sobre importaciones.

El nuevo esquema fiscal apunta a aliviar la carga impositiva, pero implica menores ingresos para el Estado. A esto se suma un cambio en la matriz productiva: sectores en crecimiento como el agro, la energía y la minería generan menos recursos fiscales en comparación con la industria, que atraviesa un período de menor actividad.

Ajuste del gasto y equilibrio fiscal

Ante este escenario, el Poder Ejecutivo ratifica su política de ajuste. La prioridad sigue siendo mantener el superávit fiscal, considerado un objetivo central e innegociable.

Si bien el Tesoro viene mostrando resultados positivos, en enero influyeron ingresos extraordinarios por $1,04 billones provenientes de concesiones hidroeléctricas. Se espera que febrero también cierre con saldo favorable, aunque sin ese impulso adicional.

Inflación y política monetaria

Desde el equipo económico relativizan el impacto del 2,9% de inflación registrado en febrero. Atribuyen la suba a ajustes de precios relativos, principalmente en tarifas de servicios y alimentos.

  • Vivienda: +6,8%
  • Carnes: +4,5%

Según esta lectura, se trata de aumentos puntuales y estacionales, por lo que no consideran necesario endurecer la política monetaria.

El Banco Central analiza una medición alternativa que excluye rubros volátiles. Este indicador marcó un 2,4% en febrero, por debajo del índice general, lo que refuerza la postura oficial de no aplicar mayores restricciones.

Algunos analistas sugieren flexibilizar la política monetaria para evitar un aumento de la morosidad en los créditos, que ya superaría el 10% en préstamos a familias.

En paralelo, datos preliminares indican que la actividad económica habría tocado su piso a fines de 2025. En diciembre se registró un crecimiento mensual del 1,8%, y la tendencia se habría mantenido durante los primeros meses de 2026.


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