Nahir Galarza, condenada a prisión perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo, salió de manera excepcional de la Unidad Penal Nº 6 de Paraná para visitar a su abuela en Gualeguaychú. La autorización judicial se otorgó por motivos humanitarios, debido al delicado estado de salud de la mujer, y se realizó bajo un estricto operativo de seguridad durante la mañana.
Salida excepcional por razones humanitarias
La Justicia autorizó una salida transitoria única para Nahir Galarza, quien permanece detenida desde 2017. El permiso tuvo como objetivo permitirle visitar a su abuela materna, que atraviesa una enfermedad oncológica en etapa terminal.
La medida se enmarca dentro de situaciones excepcionales contempladas por la ley, en las que se priorizan razones humanitarias, aunque bajo condiciones rigurosas.
Operativo de traslado y control
Custodia y planificación previa
El traslado se organizó con anticipación tras la orden judicial. Un equipo penitenciario acompañó a Galarza durante todo el recorrido desde Paraná hasta Gualeguaychú.
El operativo incluyó personal de seguridad, un vehículo oficial y supervisión constante para evitar incidentes, teniendo en cuenta la alta exposición pública del caso.
Medidas durante la visita
Durante el encuentro, que se extendió aproximadamente una hora, la interna permaneció bajo vigilancia permanente incluso dentro del domicilio.
Además, se limitaron las visitas de terceros para garantizar el control del procedimiento y reducir cualquier riesgo. Finalizado el tiempo autorizado, Galarza fue trasladada nuevamente al penal sin inconvenientes.
Autoridades penitenciarias destacaron una mejora en el comportamiento de Galarza dentro de la unidad. Actualmente participa en talleres laborales y actividades formativas, lo que refleja una adaptación a las normas del establecimiento.
El caso Pastorizzo: contexto y condena
El crimen
Fernando Pastorizzo fue asesinado el 29 de diciembre de 2017 en Gualeguaychú. Recibió dos disparos, uno en la espalda y otro en el pecho, y su cuerpo fue hallado en la vía pública.
Investigación y sentencia
En un primer momento, Galarza declaró como testigo, pero luego quedó detenida ante las pruebas en su contra. Posteriormente confesó el hecho, aunque sostuvo que se trató de un accidente.
El 3 de julio de 2018 fue condenada a prisión perpetua, fallo que quedó firme en 2019 tras la revisión judicial.


