Docentes universitarios de todo el país iniciaron este lunes una nueva semana de paro ante la negativa del gobierno nacional de cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario y la falta de actualización salarial. La huelga se extenderá durante 72 horas: lunes 30, martes 31 de marzo y miércoles 1 de abril.
En San Luis, la Asociación de Docentes Universitarios (ADU) , el Sindicato de Docentes e Investigadores Universitarios (SiDIU) y la Asociación Gremial de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Villa Mercedes (ADOI) realizarán este lunes una actividad en la plaza Pringles de la ciudad de San Luis, desde las 11.00, para exponer sobre la crisis del sistema universitario. La jornada se titula «La crisis en las universidades: presupuestos y salarios. Los datos de la realidad universitaria» .
Una semana sin clases
Las dos federaciones sindicales docentes más grandes del país —Conadu y Conadu Histórica— confluyen en las medidas de fuerza junto a otros gremios del Frente Sindical de Universidades Nacionales. El paro es de carácter nacional y abarca tanto a las universidades como a los colegios secundarios preuniversitarios.
Para el 1 de abril, además, está previsto un paro también de los trabajadores no docentes.
La caída del salario y el presupuesto
En lo que va de la gestión de Javier Milei, los sueldos universitarios perdieron el 34% de su poder de compra. Según datos de Conadu, un docente con dedicación simple y diez años de antigüedad cobró en enero un sueldo bruto de 305 mil pesos, mientras que sostener una familia tipo sin caer bajo la línea de pobreza requirió ingresos por 1.300.000 pesos.
Además, los fondos destinados al funcionamiento de las universidades públicas fueron reducidos de manera drástica. De acuerdo con un informe presentado por el rector de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Germán Pinazo, durante el último plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) , el presupuesto universitario perdió el 45,6% de su poder adquisitivo desde que gobierna La Libertad Avanza. Uno de los recortes que más problemas genera es el de los gastos de funcionamiento.


