El programa económico que encabeza el ministro de Economía, Luis Caputo, atraviesa una etapa de contrastes en Argentina: mientras sectores como energía y finanzas muestran señales de crecimiento, el consumo interno, la recaudación tributaria y los compromisos de deuda comienzan a generar preocupación en el Gobierno. De cara a los próximos meses, tres variables aparecen como determinantes para la sostenibilidad del plan oficial.
Uno de los principales factores de alerta para el Ejecutivo es la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y su impacto directo sobre el consumo.
De acuerdo con estimaciones privadas, los salarios formales acumulan cinco meses consecutivos de caída. En paralelo, el ingreso disponible de las familias —es decir, el dinero remanente tras cubrir gastos fijos— registró una baja de 0,4% en enero y se ubica 5,4% por debajo de noviembre de 2023.
En este contexto, el consumo masivo continúa sin mostrar recuperación. Según los últimos datos del sector, las ventas en supermercados, autoservicios y mayoristas retrocedieron 3,4% en febrero, mientras que el acumulado bimestral refleja una contracción del 2,1%.
Preocupación oficial por el mercado interno
La caída del consumo motivó una reunión reciente entre Caputo y representantes de cadenas de supermercados.
Durante el encuentro, empresarios del sector plantearon inquietudes por la elevada presión tributaria y la competencia desleal derivada de la informalidad comercial. Entre los reclamos, remarcaron el impacto de tributos provinciales y municipales sobre los precios finales.
Recaudación tributaria en retroceso
Ocho meses consecutivos de caída real
Otro frente de preocupación para el Gobierno es la disminución sostenida de la recaudación tributaria en términos reales.
Los ingresos fiscales acumulan ocho meses de retroceso y, en el primer trimestre del año, marcaron el nivel más bajo para ese período en 13 años.
Entre enero y marzo, la recaudación cayó 7,5% real interanual, impulsada principalmente por:
- Baja de 27% en impuestos vinculados al comercio exterior
- Caída de 4% en tributos asociados al empleo
- Retroceso de 2,9% en impuestos ligados a la actividad económica
El desafío del superávit fiscal
La evolución de los ingresos públicos resulta clave para el Gobierno, que sostiene al superávit fiscal como uno de los pilares centrales de su programa económico.
Una persistencia en la caída de la recaudación podría dificultar el cumplimiento de las metas fiscales acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), obligando al Ejecutivo a profundizar el ajuste del gasto.
Deuda en dólares y presión sobre las reservas
Vencimientos millonarios en 2026 y 2027
El tercer factor de presión sobre la estrategia económica oficial está vinculado a los compromisos de deuda en moneda extranjera.
Tras cancelar en enero un pago de US$4.200 millones, el Gobierno deberá afrontar en julio otro vencimiento de magnitud similar por capital e intereses de bonos Bonares y Globales.
Para hacer frente a esas obligaciones, el Ministerio de Economía analiza distintas alternativas:
- Captación de dólares mediante licitaciones de deuda en el mercado local
- Emisión de bonos en dólares
- Venta de activos estatales y privatizaciones
El panorama de reservas
Aunque el Banco Central acumuló más de US$4.300 millones en compras durante el año, gran parte de ese monto fue absorbido por pagos de deuda y movimientos en valuaciones de activos.
Según estimaciones privadas, los vencimientos netos en moneda extranjera hasta el final del mandato presidencial ascienden a US$30.000 millones:
- US$8.200 millones entre abril y diciembre de 2026
- US$21.800 millones durante 2027


