Una encuesta nacional realizada entre el 1 y el 3 de abril sobre 2.200 casos en Argentina revela que la mayoría de los ciudadanos no respaldaría hoy la reelección del presidente Javier Milei. El estudio refleja un contexto de crisis económica, desgaste en la gestión y creciente desconfianza en el oficialismo.
Fuerte rechazo a una eventual reelección
De acuerdo al relevamiento, el 60,7% de los consultados afirma que no votaría por un segundo mandato presidencial, mientras que solo el 29,4% se inclina por apoyarlo. En tanto, cerca del 10% aún no tiene una postura definida.
En la misma línea, un porcentaje similar de encuestados se manifestó en desacuerdo con la posibilidad de que el actual mandatario continúe en el poder más allá de su mandato actual.
Motivos del descontento social
La economía, principal factor de rechazo
El deterioro económico aparece como el principal motivo del descontento: el 47% de quienes no acompañarían la reelección señalan la gestión económica como razón central.
Además, un 24,7% menciona el incumplimiento de promesas como factor determinante para retirar su apoyo.
La corrupción gana peso en la opinión pública
Por primera vez, los cuestionamientos por posibles irregularidades adquieren relevancia: el 21,5% de los encuestados identifica la corrupción como el principal motivo para no respaldar al Gobierno.
El informe destaca que las polémicas vinculadas a contrataciones y designaciones comenzaron a afectar la credibilidad oficial más allá de su base de apoyo.
El estudio también detecta un desgaste en el electorado original: el 33,9% de quienes votaron a Milei en el balotaje de 2023 asegura haber reducido o retirado su apoyo.
En contraste, entre quienes aún lo respaldan, el 47% lo hace por confianza en su liderazgo. Otro 21,6% sostiene su apoyo como reacción frente a la oposición, especialmente por rechazo al peronismo.
Solo el 19,9% considera que su respaldo al Presidente se ha fortalecido en los últimos meses.
Un dato relevante del sondeo es que el 62,4% de los encuestados considera que el país necesita un dirigente nuevo, sin vínculos con los espacios políticos tradicionales.
Este resultado refleja un clima de desafección generalizada hacia la dirigencia actual y una búsqueda de renovación en la representación política.


