La causa judicial que investiga la muerte de Diego Armando Maradona sumó nuevas declaraciones este martes, cuando el abogado defensor del neurocirujano Leopoldo Luque aseguró que el exfutbolista falleció a raíz de un infarto. El planteo busca desligar responsabilidades médicas en el tratamiento domiciliario que recibió el ídolo en Tigre, eje central del proceso.
El planteo de la defensa
El abogado Francisco Oneto expuso una postura firme en favor de su defendido al sostener que la muerte de Maradona respondió a un evento cardíaco agudo e inesperado. Según su argumentación, no existía un cuadro previo que hiciera inevitable el desenlace ni que pudiera haberse evitado con otro tipo de atención médica.
En esa línea, insistió en que Leopoldo Luque no tenía el control total sobre la salud del exfutbolista durante sus últimos días. Por el contrario, aseguró que el profesional había recomendado la continuidad de la internación en un centro médico y no en una vivienda particular.
Críticas a la acusación y a la querella
La estrategia de la defensa apunta directamente a desestimar la figura de homicidio simple con dolo eventual, bajo la cual están imputados varios profesionales de la salud. Para Oneto, la hipótesis de la fiscalía no se sostiene frente a lo que definió como un hecho súbito.
Además, el abogado defendió a la psiquiatra Agustina Cosachov, también imputada en la causa. Cuestionó los argumentos de la querella sobre supuestas irregularidades en el tratamiento y relativizó algunas críticas, como el uso de indicaciones médicas visibles en el domicilio.
El eje del debate judicial
El caso mantiene como punto central la discusión sobre la internación domiciliaria de Maradona y las condiciones en las que fue asistido. Mientras la fiscalía sostiene que existió negligencia y omisiones graves por parte del equipo médico, la defensa intenta posicionar a Luque como un actor secundario sin incidencia decisiva en esas decisiones.
En este contexto, los peritajes médicos, las declaraciones de testigos y los testimonios de familiares continúan siendo claves para determinar responsabilidades en una causa que genera fuerte repercusión pública.


