River Plate cumplió en el Monumental y venció a Carabobo por la Copa Sudamericana, pero el foco rápidamente se trasladó al duelo del domingo frente a Boca Juniors.
El entrenador Eduardo Coudet fue claro en conferencia de prensa: más allá del resultado, lo que viene es lo que realmente importa.
“Tenemos una final el domingo”.
Un triunfo necesario, pero con cosas por mejorar
El Chacho valoró los tres puntos en un contexto particular, con un equipo completamente alternativo:
“Era un partido que teníamos que ganar. Hicimos muchas modificaciones y necesitábamos que varios jugadores sumen ritmo”.
River presentó ocho cambios respecto al último partido, algo que, según el DT, condicionó el funcionamiento.
“Podemos jugar mejor, pero necesitábamos ganar”.
Las formas importan, pero el objetivo es claro
Coudet no esquivó la autocrítica sobre el rendimiento del equipo:
“En River las formas importan, pero hoy era un partido desvirtuado”.
El técnico explicó que la rotación respondió a una lógica física y estratégica, pensando en lo que viene:
“Paramos un equipo desde lo que estaban mejor físicamente. Sabíamos que iba a ser complicado”.
Semana especial y experiencia en clásicos
Con una sonrisa, el entrenador habló de cómo vive la previa del Superclásico, ahora desde otro rol:
“Es una semana linda. Sé lo que significa River y lo que es este partido”.
Coudet, que ya vivió este tipo de encuentros como jugador, remarcó la carga emocional que rodea al clásico:
“Son partidos que te marcan. Lo vamos a vivir de manera especial”.
River llega en alza y con confianza
Más allá de las críticas al juego, el DT destacó el momento del equipo:
“Los muchachos ganaron seis de siete, las cosas vienen bastante bien”.
El objetivo ahora es claro: llegar de la mejor manera al domingo y responder en un partido que puede marcar el rumbo.
Todo puesto en el Superclásico
El mensaje final del entrenador fue directo y apunta al hincha:
“Ojalá podamos hacer un partido completo y darle una alegría a la gente”.
River cumplió en la Copa, pero la verdadera prueba está a la vuelta de la esquina.
Y para Coudet, no hay dudas: el clásico ya empezó a jugarse.


