Las elecciones presidenciales en Perú entraron en una etapa decisiva este miércoles, cuando el candidato de izquierda radical Roberto Sánchez alcanzó el segundo lugar en el conteo parcial y se perfila para disputar el balotaje del 7 de junio frente a Keiko Fujimori. El proceso electoral estuvo marcado por demoras logísticas, denuncias de irregularidades y cuestionamientos por parte de otros candidatos.
Ascenso de Sánchez en el recuento
Con más del 91,4% de las actas escrutadas, Keiko Fujimori lidera la votación con el 17,04% de los sufragios. En segundo lugar aparece Roberto Sánchez con el 12,06%, superando por estrecho margen a Rafael López Aliaga, quien reúne el 11,85%.
El crecimiento de Sánchez se consolidó a medida que se incorporaron votos provenientes de regiones rurales y del sur andino, donde concentra gran parte de su apoyo electoral. Desde su espacio político destacaron la legitimidad del proceso y pidieron respeto por los resultados.
Reclamos y denuncias de fraude
El candidato Rafael López Aliaga rechazó los resultados preliminares y presentó un recurso ante el Jurado Nacional de Elecciones solicitando la suspensión de la proclamación oficial. Argumentó que más de 600.000 ciudadanos habrían visto afectado su derecho al voto.
Además, denunció la existencia de fraude sin aportar pruebas concretas y exigió la nulidad total de los comicios. Sin embargo, una misión de observadores de la Unión Europea indicó que no encontró evidencias que respalden esas acusaciones.
Problemas logísticos durante la votación
La jornada electoral estuvo atravesada por dificultades en la distribución de materiales, lo que provocó retrasos en la apertura de centros de votación, especialmente en Lima. Como consecuencia, unas 50.000 personas no pudieron emitir su voto el domingo y debieron ser convocadas nuevamente al día siguiente.
En paralelo, el Jurado Nacional de Elecciones denunció a autoridades de la Oficina Nacional de Procesos Electorales por presuntas irregularidades vinculadas al desarrollo de los comicios.
Perfil y propuestas de Roberto Sánchez
Sánchez, de 57 años, es considerado heredero político del expresidente Pedro Castillo y fue ministro de Comercio Exterior y Turismo durante su gestión. Su campaña retoma símbolos y discursos vinculados al exmandatario, con fuerte apoyo en sectores populares.
Entre sus principales propuestas figuran la redacción de una nueva Constitución y la creación de un Estado plurinacional que incluya a comunidades indígenas. También planteó la posibilidad de indultar a Castillo, actualmente condenado por su intento de disolver el Congreso.


