Durante el acto central por el Día del Trabajador en la sede del Partido Justicialista, Alberto Rodríguez Saá centró el tramo final de su discurso en la situación internacional y el rol de Argentina en el mundo, con un fuerte posicionamiento político.
El exgobernador remarcó que la neutralidad ha sido históricamente una bandera del país, basada en “no meterse en guerras ajenas” y promover la paz, pero advirtió que el actual Gobierno Nacional estaría rompiendo esa tradición al alinearse con conflictos externos.
En ese marco, calificó los enfrentamientos globales como una “guerra de intereses”, donde —según sostuvo— los trabajadores y las naciones soberanas resultan perjudicados. Además, cuestionó las intervenciones internacionales al señalar que detrás de discursos sobre democracia se esconden intereses por recursos estratégicos como el petróleo.
Rodríguez Saá también afirmó que Argentina no debe involucrarse en disputas geopolíticas ajenas a sus necesidades internas, reforzando una postura de soberanía y no intervención.
En otro tramo, recordó los reclamos históricos desde 1983, como Malvinas, los desaparecidos, el Canal de Beagle y la deuda externa, y lamentó que muchos de estos problemas estructurales continúan sin resolverse. Según expresó, esta situación derivó en el desencanto social que impulsó el voto hacia Javier Milei.
Finalmente, vinculó la política internacional con la economía local y señaló que, pese a promesas de ingreso de divisas, los trabajadores enfrentan una inflación elevada y pérdida de poder adquisitivo.
En ese contexto, defendió que los derechos sociales deben sostenerse mediante la acción política, y concluyó con un llamado a la unidad: “Tenemos que volver todos para recuperar la esperanza y el progreso”, expresó, con el objetivo de reconstruir una provincia fuerte y con justicia social.


