Rodrigo Pereyra fue uno de los cientos de miles de personas que se acercaron este domingo al microestadio José María Gatica de Villa Domínico, Avellaneda, para dar el último adiós a Carlos «Indio» Solari. El músico murió el viernes.
Rodrigo viajó con su pareja, a quien conoció en un recital del Indio junto a la banda Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en Junín, en 2011. «La conocí gracias al Indio, aunque vivíamos a 5 cuadras de distancia», contó a SanLuis24 Noticias.
Una vida siguiendo al Indio
El hombre, que hoy tiene 42 años, comenzó a seguir al artista en 2005 en La Plata. No paró hasta que el Indio se retiró, afectado por el parkinson. «Habré ido a 19 recitales. Empezamos a organizar los viajes en colectivo, en trafic. Hicimos toda la parte solista del Indio. Anduvimos por Salta, Tandil, La Punta», relató.

El viernes, después de conocerse la noticia de la muerte del músico, los ricoteros villamercedinos se reunieron en la plaza. Ese mismo ritual ocurrió en todos los puntos cardinales del país. En ese festival improvisado para despedir a la leyenda, Rodrigo y su pareja decidieron viajar «casi con lo puesto» a Buenos Aires para asistir al funeral.
«Soy de Buenos Aires y tengo familiares. Les avisé que íbamos y nos fuimos», contó.
«Fue una fiesta para despedirlo»
Rodrigo destacó la organización de la despedida del Indio, más allá de la emoción que embargaba a los asistentes. «No hubo peleas, nada. Fue un día ricotero, porque la última vez que tocó el Indio también fue un día lluvioso. Llegamos a Villa Domínico a las 11, a las 11.20 entramos y a las 12 ya estábamos afuera. Fue todo rápido y muy bien organizado», remarcó.

«Fue una fiesta para despedirlo. Él se merecía esto, que la gente estuviera compartiendo», dijo.
La bandera del 2008
Rodrigo también narró que en 2008 pintó a mano una bandera de 30 metros que lo acompañó a varios recitales. Con el uso, la bandera se empezó a romper. Le quedó un pedazo de un metro y medio.

Mientras se acercaba al féretro, con su compañera decidieron dejarla como ofrenda. «La dejé ahí, junto a las banderas de todo el país. La idea era ir y cumplir. Si no iba, me iba a quedar un dolor muy grande», relató.
La pareja volvió el domingo por la noche a San Luis.


