Las restricciones en el suministro de gas natural volvieron a impactar sobre la actividad industrial en Argentina en medio de la intensa ola de frío. El aumento del consumo residencial, las demoras en el abastecimiento de Gas Natural Licuado (GNL) y las limitaciones del sistema de transporte provocaron interrupciones que afectan a fábricas de distintas regiones del país, especialmente en el norte.
La demanda de gas alcanzó niveles elevados durante los primeros días de julio, lo que obligó a priorizar el abastecimiento de hogares, hospitales y escuelas. Como consecuencia, numerosas industrias redujeron su consumo y otras debieron detener parcialmente su producción.
La situación volvió a poner en evidencia las dificultades que enfrenta el sistema energético durante los picos de consumo invernal. Desde el sector industrial señalaron que la falta de previsibilidad complica la planificación de la producción y genera un fuerte incremento en los costos operativos.
Uno de los factores que agrava el escenario es el aumento del precio del GNL importado. Mientras el invierno pasado el combustible se adquiría en torno a los 11 dólares por millón de BTU, actualmente el valor ronda los 26 dólares, impulsado por la tensión en los mercados internacionales de energía. A esto se sumaron demoras en el proceso de contratación de los cargamentos destinados a reforzar la oferta local.
Las empresas con contratos interrumpibles fueron las primeras en sufrir restricciones, aunque también se registraron reducciones de consumo en industrias con contratos firmes. El sector sostiene que deberían garantizarse al menos 15 millones de metros cúbicos diarios para evitar interrupciones durante los momentos de mayor demanda.
Según datos oficiales, la demanda total de gas alcanzó los 160,4 millones de metros cúbicos diarios. De ese volumen, los hogares consumieron alrededor de 86,4 millones de metros cúbicos, mientras que la industria utilizó unos 27,2 millones. Habitualmente, el sector manufacturero demanda cerca de 35 millones de metros cúbicos por día.
Las mayores dificultades se concentran en el Noroeste Argentino, donde provincias como Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero registran problemas para sostener la actividad productiva. La cosecha de cítricos, la zafra azucarera y otras economías regionales comenzaron a resentirse por la menor disponibilidad de gas. Empresarios atribuyen parte del problema a las demoras en las obras de infraestructura necesarias para transportar el gas de Vaca Muerta hacia esa región.
Las distribuidoras justifican las restricciones al señalar que las normas vigentes obligan a garantizar primero el suministro para los usuarios prioritarios cuando el consumo residencial aumenta por las bajas temperaturas. Mientras persista el frío intenso, el sector industrial estima que podrían mantenerse períodos de restricciones durante entre 60 y 90 días.
El escenario refleja la presión que enfrenta el sistema energético argentino durante el invierno. Aunque la producción de gas continúa creciendo, empresarios e industriales coinciden en que será necesario ampliar la infraestructura de transporte y mejorar la planificación del abastecimiento para reducir el impacto de futuras olas de frío sobre la actividad económica.


