El empleo asalariado formal del sector privado volvió a retroceder en mayo de 2026 y acumuló una pérdida de 241.000 puestos desde noviembre de 2023. El dato surge de un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, que también registró una caída del 40,5% en el poder adquisitivo del salario mínimo durante el mismo período.
El empleo formal acumula doce meses de caída
Durante mayo, el sector privado registrado redujo su cantidad de trabajadores en alrededor de 9.100 personas. Con este resultado, el empleo formal encadenó su duodécimo mes consecutivo de retroceso.
El informe elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del IIEP UBA-CONICET señala que el nivel de trabajadores registrados en mayo de 2026 quedó en valores similares a los de julio de 2016.
El empleo asalariado formal total también mostró una baja: perdió unos 7.000 puestos durante mayo, aunque la contracción resultó menor que la registrada en abril, cuando había alcanzado los 17.000 empleos.
Industria, comercio y construcción concentran las bajas
La pérdida de puestos se concentró principalmente en algunas de las actividades con mayor peso en el mercado laboral.
La industria redujo alrededor de 3.200 empleos durante mayo, mientras que el comercio perdió unos 4.200. En la construcción, la caída alcanzó aproximadamente 2.000 puestos.
El sector de la construcción profundizó además la tendencia negativa que había iniciado en abril. Después de registrar mejoras a fines de 2025 y comienzos de 2026, volvió a retroceder y anotó en mayo una baja del 0,5%, la mayor disminución mensual desde marzo de 2025.
En minería, en cambio, el empleo creció 0,3% mensual durante mayo. Sin embargo, el sector todavía acumuló una caída interanual del 3,9%.
Once provincias registraron menos empleo
El deterioro del empleo formal también tuvo impacto territorial. Según el estudio, once provincias registraron bajas en la cantidad de trabajadores registrados.
Las mayores contracciones correspondieron a Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chaco. En el otro extremo, San Juan, Catamarca y Neuquén mostraron incrementos en el empleo formal.
El tamaño de las empresas también marcó diferencias. Las firmas pequeñas redujeron sus planteles, mientras que las grandes tuvieron una contracción menor. Las empresas medianas fueron las únicas que mostraron una leve variación positiva.
El salario mínimo perdió 40,5% de poder adquisitivo
El retroceso del empleo estuvo acompañado por una fuerte pérdida de ingresos reales.
El informe del IIEP calculó que el salario mínimo perdió un 40,5% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023. En términos concretos, esto significa que el ingreso permite adquirir una cantidad significativamente menor de bienes y servicios que al comienzo del período analizado.
La evolución reciente de los salarios privados registrados también mostró un comportamiento negativo. La remuneración promedio había caído 2,9% en términos reales durante marzo, tuvo una recuperación de 0,2% en abril y volvió a disminuir 1,6% en mayo.
El dato adelantado para junio tampoco mostró una mejora: el estudio estimó otra baja real de 0,9% en la remuneración promedio.
El salario mínimo quedó por debajo del nivel de 2001
El deterioro salarial también presenta una referencia histórica significativa.
Según el informe, el poder adquisitivo del salario mínimo alcanzó en julio de 2026 un nivel real inferior al registrado en 2001, antes del colapso de la convertibilidad.
En comparación con el máximo de la serie, alcanzado en septiembre de 2011, la pérdida del poder adquisitivo llega al 67%.
Un mercado laboral que todavía no logra recuperar el terreno perdido
Los datos muestran un doble deterioro: por un lado, la reducción sostenida del empleo privado registrado y, por otro, la pérdida de capacidad de compra de los salarios.
La acumulación de 241.000 puestos formales menos desde noviembre de 2023, junto con la caída del poder adquisitivo del salario mínimo, marca un escenario laboral todavía debilitado. La evolución de los próximos meses será clave para determinar si el mercado de trabajo consigue interrumpir la tendencia descendente o continúa acumulando pérdidas.


