El insólito fraude de una mujer que fingió ser una nena de 12 años

Amanda Maria Souza de Oliveira, una mujer de casi 40 años, fue condenada en Brasil luego de hacerse pasar durante años por una menor de edad. Según la investigación, utilizó distintas identidades y relatos de supuestos abusos, abandono y enfermedades para ganarse la confianza de familias que terminaron alojándola y cubriendo sus gastos.

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El caso salió nuevamente a la luz en junio de 2026, cuando una familia de Joinville, en el estado de Santa Catarina, descubrió que la supuesta adolescente de 12 años que vivía con ellos era en realidad una mujer adulta. La investigación permitió reconstruir episodios similares ocurridos durante más de una década en distintos estados brasileños.

Cómo logró engañar a las familias

Amanda se presentaba con diferentes nombres y afirmaba tener entre 11 y 13 años. Para sostener su identidad falsa, hablaba con una voz infantil, utilizaba objetos asociados a la niñez y relataba historias de abandono, violencia, enfermedades y situaciones de vulnerabilidad.

En uno de los casos más recientes, vivió durante aproximadamente 14 meses con una familia de Joinville bajo el nombre de “Gabriele”. Sus integrantes llegaron a considerarla como una hija y se ocuparon de su alimentación, medicamentos y otros gastos.

La familia incluso acondicionó una habitación para ella, le compró juguetes y organizó una celebración de cumpleaños. También intentó avanzar con trámites para regularizar su situación e inscribirla en una escuela, pero Amanda habría utilizado diferentes maniobras para impedir que su verdadera identidad quedara expuesta.

Una búsqueda en internet descubrió el engaño

Las sospechas comenzaron cuando una familiar de quienes la habían recibido encontró en internet información sobre casos anteriores con características similares.

Las fotografías y el modo de actuar coincidían con otros episodios investigados en Brasil. A partir de esa información, la familia acudió a la Policía Civil y los investigadores lograron establecer que “Gabriele” era Amanda Maria Souza de Oliveira.

Durante su declaración, la mujer reconoció haber utilizado diferentes nombres y edades falsas. La Policía también analizó un teléfono celular y recopiló testimonios de personas que habían tenido contacto con ella.

Un antecedente en Río de Janeiro

El caso de Santa Catarina no fue un hecho aislado. En 2023, Amanda se presentó en Río de Janeiro como “Maria Eduarda” y aseguró tener 12 años.

En aquella oportunidad afirmó haber escapado de una situación de explotación sexual y relató otros episodios de violencia y abandono. Una nutricionista y una amiga decidieron ayudarla y la alojaron durante un mes y medio.

Entre comida, ropa, alojamiento, atención médica y otros gastos, la mujer calculó que había desembolsado entre 4.000 y 5.000 reales. Incluso llegó a considerar la posibilidad de adoptarla.

Las dudas surgieron cuando intentó reunir la documentación necesaria para avanzar con la adopción. La información llegó a una investigadora de la Policía Civil, que logró identificar a Amanda.

El mismo patrón se repitió en distintos estados

Las autoridades brasileñas reconstruyeron otros episodios protagonizados por Amanda durante más de diez años. En diferentes lugares utilizó nombres como Gabrielly, Maria Eduarda, Gabriele, Ana Clara y Emily.

En Paraná, por ejemplo, se presentó como una adolescente de 13 años llamada “Emily” y aseguró atravesar un tratamiento contra la leucemia. Una de las personas engañadas llegó incluso a tatuarse el nombre falso que utilizaba.

También existen investigaciones relacionadas con hechos ocurridos en Goiás y Rio Grande do Sul. En este último estado, Amanda pasó por familias, iglesias, hospitales y organismos de protección antes de ser detenida por una causa vinculada con fraude.

La condena por fraude y usurpación de identidad

La Justicia de Santa Catarina condenó a Amanda el 20 de agosto de 2026 por fraude y usurpación de identidad.

La sentencia estableció una pena de 1 año, 6 meses y 10 días de prisión por uno de los delitos, además de 4 meses y 18 días por el otro, bajo un régimen inicial semiabierto.

La defensa rechazó el fallo y anunció que apelará ante tribunales superiores para intentar modificar la sentencia.

Una historia que se extendió durante años

El caso expone un mecanismo de engaño sostenido durante más de una década, basado en la construcción de identidades falsas y en el vínculo emocional con personas dispuestas a brindar ayuda.

Las investigaciones muestran que Amanda habría adaptado sus relatos y nombres según cada lugar, pero mantuvo un patrón similar: presentarse como una menor vulnerable que necesitaba protección. La investigación judicial continúa siendo clave para determinar el alcance total de los episodios atribuidos a la mujer.


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