La aparición de ballenas francas australes sin vida en distintos sectores de Puerto Madryn obligó a reforzar los operativos de intervención en la costa. Los trabajos están a cargo de equipos municipales y especialistas que evalúan cada ejemplar antes de decidir cómo proceder.
La Secretaría de Ecología y Protección Ambiental de la ciudad elaboró un protocolo técnico que establece los criterios para manipular y disponer de los cuerpos. El documento contempla aspectos ambientales, sanitarios y de seguridad, por lo que el enterramiento no constituye una medida automática.
Antes de intervenir, los equipos deben identificar la especie, registrar el lugar del hallazgo, estimar las dimensiones del animal y evaluar su estado de descomposición. También analizan las condiciones del terreno y las posibilidades de acceso para la maquinaria pesada.
Por qué algunas ballenas no pueden trasladarse
El tamaño y el peso de estos mamíferos representan uno de los principales obstáculos para los operativos. Algunos ejemplares alcanzan varias toneladas y su traslado puede resultar técnicamente imposible por las características del terreno o el estado de los restos.
Cuando las condiciones permiten movilizarlos, las máquinas los retiran de la playa y los trasladan hasta un sitio de disposición final.
Sin embargo, cuando el movimiento por tierra o agua no resulta viable, los especialistas recurren al denominado enterramiento en cercanía. Este procedimiento consiste en desplazar el cuerpo hasta un sector próximo, ubicado por encima de la línea de las mareas más altas, y realizar allí una fosa.
Entre los lugares utilizados para estas tareas se encuentran Playa Paraná, Cerro Avanzado y terrenos de una estancia cercana que cuenta con autorización para estos trabajos.
Las medidas de seguridad para evitar riesgos sanitarios
El protocolo también establece medidas para proteger a vecinos, turistas y trabajadores que participan de los operativos.
Ante la aparición de un ejemplar muerto, las autoridades delimitan un perímetro de seguridad de aproximadamente 100 metros para impedir que las personas se acerquen.
Además, existe una advertencia importante: está prohibido perforar los cuerpos para liberar los gases acumulados durante la descomposición. Esta práctica puede provocar la expulsión de fluidos y otros restos orgánicos, por lo que debe evitarse cualquier manipulación por cuenta propia.
Los lugares de enterramiento también requieren controles posteriores. Durante la degradación de los tejidos pueden producirse emanaciones de gases y líquidos que necesitan evaluación por parte de personal especializado.

LA NACION
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Investigan las causas de la mortandad de ballenas
Los operativos de retiro y disposición final se desarrollan mientras continúan las investigaciones científicas para determinar qué provocó el aumento de fallecimientos en la región.
Entre el 11 y el 13 de octubre se encontraron cinco ballenas francas australes muertas en distintos puntos de Puerto Madryn. Los hallazgos se sumaron a otros episodios registrados durante la temporada en las costas de Península Valdés.
Una de las hipótesis analizadas para explicar la muerte de los ballenatos apunta a la presencia de la bacteria Erysipelothrix, asociada con cuadros infecciosos. En el caso de los ejemplares adultos, los investigadores también estudian posibles factores ambientales, entre ellos las floraciones algales nocivas conocidas como marea roja.
Los especialistas realizan análisis de muestras biológicas y evalúan las condiciones del agua para determinar el origen de los fallecimientos. Hasta el momento, no existe una explicación definitiva que permita atribuir todos los casos a una misma causa.
Fuente: TN


