La economía argentina apenas logró recuperarse del derrumbe de julio y volvió a mostrar señales de estancamiento. En agosto, la actividad creció un 0,1% mensual, muy lejos de compensar la caída del 2,8% registrada el mes anterior, de acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).
Para Estanislao Malic, economista del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), el país no cumple con los criterios técnicos para hablar de recesión, pero atraviesa una caída extendida que afecta a buena parte de la economía.
“Recesión es un término técnico para cuando hay más de dos trimestres sin crecimiento; en Argentina la economía crece, pero de forma muy asimétrica: en los últimos años, el crecimiento se centra en petróleo, gas y minería. Todo lo demás cae, y se puede llamar recesión porque no se llega a compensar”, explicó.
Energía y minería sostienen el crecimiento
Malic señaló que uno de los principales motores de la actividad es la maduración de las inversiones en Vaca Muerta, un proceso que se sostuvo durante distintas gestiones de gobierno. A eso se suma el viento de cola internacional, que acompañó los primeros tres años de la administración de Javier Milei.
Sin embargo, el desempeño de esos sectores no alcanza para compensar el retroceso del resto de la economía. El economista describió un escenario marcado por el desempleo, la caída de las ventas, las dificultades para recomponer los salarios y la competencia por los puestos de trabajo.
“Entrar en recesión es un poco lo que están viendo todos los argentinos ya hace bastante: una caída generalizada de la actividad que lo ves con desempleo, con caída de las ventas en los comercios, con dificultades para aumentar los sueldos, con las colas para buscar empleo”, sostuvo.
También vinculó ese deterioro con la incertidumbre cotidiana de trabajadores, comerciantes y pequeños empresarios, que enfrentan dificultades para sostener sus ingresos y cubrir sus costos.
Más exportaciones, pero menos consumo interno
El economista advirtió sobre una contradicción del escenario actual: Argentina exporta más y recibe ingresos del exterior, pero esa situación favorable no se traduce en una mejora generalizada de las condiciones de vida.
“Argentina está exportando un montón. Tiene muchos dólares. Pero la novedad es que con una situación externa tan favorable, Argentina presente una situación económica desfavorable para los argentinos”, planteó.
Malic reconoció que la gestión de Milei consiguió una relativa estabilidad de precios, mantiene el dólar anclado y cuenta con ingresos importantes por las exportaciones. Sin embargo, cuestionó que esos resultados convivan con la apertura de las importaciones y la reducción del empleo y los salarios.
A su entender, el ajuste debilita el consumo y genera un efecto en cadena sobre la actividad comercial. Cuando caen los ingresos de trabajadores de la salud, docentes y empleados de empresas vinculadas a la obra pública, también disminuye su capacidad de comprar en los negocios.
“Si a tus clientes les dejan de pagar el sueldo, no vas a tener más clientes”, resumió.
Malic cuestionó el modelo económico de Milei
Pese a las dificultades, el economista consideró que el escenario no representa necesariamente un fracaso de la política económica del Gobierno, sino que responde a la lógica del modelo elegido.
“Las políticas de estabilización ortodoxas, como la actual, se basan en darle beneficios a las multinacionales y a los sectores muy competitivos, como el agro y la energía, y que lo demás que se arregle solo. Que del mercado va a venir una mano invisible y va a arreglar todo. Eso es una locura”, afirmó.


