La joven, estudiante de la Universidad Nacional de Cuyo, regresaba a su casa cuando fue interceptada por un hombre que le pidió ayuda para cargar una caja. Al acercarse, el sujeto la tomó del cuello y la forzó a ingresar a su domicilio. Allí comenzó un ataque brutal que duró más de siete horas.
Horas de tortura: lo que vivió la víctima
Durante el cautiverio, el agresor la amenazó con un cuchillo, la ahorcó hasta casi dejarla inconsciente y le colocó pegamento en los ojos con la intención de dejarla ciega. A pesar de ello, la víctima logró identificar algunos detalles del lugar y al atacante.
Su hermana, en declaraciones al diario Uno de Mendoza, relató que la joven presentaba marcas en el cuello y restos del adhesivo en los ojos. La víctima también notó la presencia de ropa femenina y otros objetos sospechosos en la vivienda.
Tras varias horas, el agresor le dijo que la dejaría libre cuando bajara la presión de la búsqueda. La sacó por el fondo de la propiedad y la abandonó cerca de una cancha. Aún parcialmente cegada, la joven logró detener el colectivo 665 y le pidió ayuda al chofer, quien la llevó directamente al punto donde sus familiares la buscaban con vecinos desde hacía horas.
El episodio concluyó cerca de las 21, cuando la joven pudo reencontrarse con sus padres. Fue atendida en un hospital, donde se activó el protocolo para víctimas de abuso sexual. Actualmente se encuentra bajo contención psicológica.
El agresor, identificado como Rodríguez, ya contaba con un pedido de captura previo por abuso sexual a dos menores, ocurrido a fines de 2024. La Policía mantiene custodia en su domicilio ante amenazas de vecinos que aseguran querer prender fuego la propiedad.
La familia de la víctima informó que en el fondo de la vivienda se hallaron un pozo y guantes, lo que refuerza la hipótesis de que el atacante tenía intenciones de asesinarla.


