El estado de Pablo Grillo, el fotógrafo internado en el Hospital Ramos Mejía tras recibir el impacto de un proyectil de gas lacrimógeno en la cabeza durante la represión del pasado 12 de marzo, muestra una evolución positiva.
Según el último parte médico difundido este lunes por la tarde, Grillo continúa estable en terapia intensiva. Los médicos informaron que ya no requiere tratamiento con antibióticos y que no presenta pérdida de líquido cefalorraquídeo. Además, los estudios por imágenes evidencian que la burbuja de aire detectada en su cráneo se está reabsorbiendo, un dato clave para su recuperación.
Fabián Grillo, padre del joven fotógrafo, confirmó en diálogo con Noticias Argentinas (NA) que el parte médico del domingo fue “el mejor posible” y que su hijo no mostró signos de agravamiento. Esto refuerza las expectativas de que, en poco tiempo, podría dejar la unidad de cuidados intensivos.
“Los especialistas nos transmitieron que hay altas posibilidades de que Pablo recupere su vida anterior. Aunque todavía falta una cirugía importante, en la que se le colocará una prótesis por la pérdida ósea, su evolución general es muy positiva”, explicó Grillo.
También destacó la importancia de la rehabilitación en curso y afirmó que, pese a que deberá afrontar un proceso prolongado, su hijo podría retomar una vida relativamente normal.
Al ser consultado sobre si algún representante del gobierno nacional se acercó o comunicó tras el hecho, Fabián Grillo fue contundente: “Absolutamente nadie lo hizo”. Si bien sospechan que puede existir alguna coordinación entre el hospital y autoridades oficiales, hasta el momento no recibieron ningún contacto directo.


