Caída del petróleo amenaza inversiones en Vaca Muerta

El precio del crudo Brent, referencia para Argentina, acumula una baja del 14% en apenas cinco jornadas, alcanzando su valor más bajo en cuatro años. Esta caída responde a dos factores clave: la decisión de la OPEP de incrementar la producción y el anuncio de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos.

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Este escenario altera uno de los ejes de la estrategia económica del gobierno argentino: el ingreso de dólares por exportaciones energéticas. La incertidumbre se traslada a la inversión en Vaca Muerta, uno de los proyectos estratégicos para la autonomía energética del país.

De acuerdo con un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), la caída del Brent de USD 75 a USD 64 por barril podría reducir en USD 1.100 millones las exportaciones energéticas estimadas para este año. A esto se suma la pérdida de valor de la cosecha de soja, que podría implicar una merma adicional de USD 2.000 millones.

Este doble golpe compromete la política de superávit comercial del Ejecutivo, que busca sostener el equilibrio externo en un contexto de reservas limitadas y vencimientos próximos.

Pese al contexto adverso, la industria energética muestra señales de dinamismo. Según la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), en lo que va de 2024 se registraron promedios diarios de 139 millones de metros cúbicos de gas natural y 717 mil barriles de petróleo, máximos en 17 años.

De mantenerse la tendencia, la producción de crudo podría escalar a 830 mil barriles diarios hacia fin de año, acercándose al récord histórico de 1998. En paralelo, el superávit energético del primer bimestre alcanzó los USD 1.321 millones, un 35% más que en 2023.

Los analistas coinciden en que el futuro de Vaca Muerta depende tanto de los precios internacionales como del tipo de cambio. Un experto del sector advirtió que por cada USD 10 que cae el precio del barril, la industria pierde unos USD 2.500 millones.

Juan José Carbajales, director de la consultora Paspartú, identificó tres riesgos principales: la dificultad de Argentina para insertarse de forma estable en el mercado global, la presión sobre los precios provocada por la OPEP+, y las trabas para conseguir compradores y financiamiento para proyectos de gas natural licuado (GNL).

A esto se suma la necesidad urgente de inversiones en infraestructura, como el oleoducto Vaca Muerta Sur y la ampliación del sistema Oldelval, esenciales para garantizar la salida del crudo producido en la Cuenca Neuquina.

La caída de las reservas del Banco Central agrega una cuota extra de presión. Al 8 de abril, las reservas brutas se ubican en USD 24.791 millones, mientras que las netas registran un saldo negativo de USD -7.200 millones. En lo que va del año, ambas cayeron alrededor de USD 5.000 millones.

En este contexto, el Gobierno argentino espera que el Fondo Monetario Internacional habilite un desembolso inmediato de entre USD 10.000 y USD 12.000 millones, como parte del acuerdo total por USD 20.000 millones. Las definiciones podrían conocerse esta semana desde Washington.

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