La fábrica de galletitas Tía Maruca cerró de forma definitiva su planta principal en Albardón, San Juan, tras más de 20 años de actividad. La decisión, motivada por la caída del consumo, el aumento de costos y dificultades financieras, dejó sin trabajo a decenas de empleados y marca el fin de una empresa emblemática del sector.
Un cierre que impacta en la industria local
El cese de operaciones de Tía Maruca representa un golpe significativo para la economía regional. La planta ubicada en Albardón era una fuente clave de empleo y su cierre genera preocupación en la comunidad, que dependía en gran parte de la actividad industrial de la empresa.
Entre los factores que llevaron a esta situación se destacan la disminución del consumo interno, el incremento sostenido en los precios de insumos básicos como harina y azúcar, y las dificultades para acceder a financiamiento. A esto se sumó la presión impositiva, que complicó la posibilidad de sostener y modernizar la producción.
Competencia y pérdida de competitividad
En los últimos años, la empresa enfrentó un escenario cada vez más complejo dentro del mercado de galletitas dulces. La presencia de marcas más económicas y la necesidad de mantener precios competitivos redujeron sus márgenes de rentabilidad.
Este contexto hizo inviable sostener el nivel de producción y competir en igualdad de condiciones con otras compañías del rubro, lo que aceleró la decisión de cerrar la planta.
Historia de una marca nacional
Tía Maruca nació en 1998 como un emprendimiento familiar que logró crecer hasta posicionarse en supermercados de todo el país e incluso alcanzar mercados internacionales. Su momento de mayor expansión se dio en 2017, con la incorporación de una nueva planta productiva.
Sin embargo, ese crecimiento implicó un aumento en los costos estructurales. En un contexto económico inestable, esa carga terminó afectando la sustentabilidad del negocio.
Consecuencias para la comunidad
El cierre no solo implica la desaparición de una marca reconocida, sino también un impacto social directo. Decenas de trabajadores quedaron sin empleo, lo que afecta a numerosas familias de la zona y debilita la actividad económica local.


